El Vicariato Apostólico de Puyo Quiere expresar a la Iglesia misionera del Vicariato de S. Miguel de Sucumbíos, su más sentido pésame, por la muerte de quien en vida fue, su buen  pastor  que dio la vida por sus ovejas, el misionero  valiente  y generoso, la voz profética  en defensa de los pobres, el padre y hermano que se ganó el amor de su pueblo.

Ese fue Mons. Gonzalo López Marañón, castellano y burgalés de pro, de espíritu profundo y carmelita, de mente creativa y de amplios horizontes, para construir en la tierra  el Reino de Dios. 
Nos dejó  huellas de esperanza  en el camino, alegrías y lágrimas, que fueron tejiendo la Iglesia “pueblo de Dios”, la Iglesia “comunidad”, su corazón ardientemente  misionero le llevo a entregar su vida muriendo en la trinchera de la misión, donde quizá nunca se lo imaginó, que su cuerpo quedaría como grano de trigo sepultado en el surco de la tierra africana.

Dios le acogió sí, justamente un sábado, como día que la madre del Carmen acoge a sus hijos preferidos, la víspera de la ascensión, adelantándonos en el camino del cielo donde Jesús subió. Asciende hoy nuestra oración por él y por su Iglesia a la que amó, y le pedimos interceda ante el Padre para que nuestras Iglesias particulares sean cada día más misioneras. Siempre en salida evangelizando con alegría como nos pide el Papa Francisco.

Un abrazo fraterno  de todos los misioneros y misioneras  de esta Iglesia hermana  del Vicariato Apostólico de Puyo.


+Mons. Rafael Coba García 
Obispo Vicario Apostólico de Puyo.