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¡A la cuarta fue la vencida!

Mis saludos cariñosos para todos los amigos de la revista En Familia. Soy Julio Ausín, un burgalés de Ciadoncha que hace muchos años se fue a vivir con los angoleños en África. Lejos queda aquel 1983 cuando un tren expreso «Lusitano» me llevó hasta Lisboa y en seguida las líneas áreas de Portugal «TAP» me llevaron hasta Angola. ¡Cuántos años, cuántas vivencias y cuánto cariño recibido! He vivido guerra, he colaborado en la formación, la administración y la dispensación de ayudas humanitarias. Si fui contento... ahora me encuentro muy feliz. 

Por motivos de salud me vi obligado a venir a España el día 5 de marzo de 2020; el húmero del brazo izquierdo no aguantó una caída cuando trabajaba con los jóvenes de nuestro internado de la Misión de Séndi (Huila-Angola). 

Después de tres operaciones, el hueso seguía sin unirse (¡la edad cuenta!). Un doctor cubano, traumatólogo, me dijo claramente: ¡Vete a tu país, aquí no tenemos ni medios ni material! Me sentí desconsolado. 

Fueron nueve meses, pero gracias a muchos «milagros» estoy nuevamente recuperado y de regreso en Angola. En España he vivido momentos inimaginables, desde el confinamiento por culpa de la COVID-19 hasta esperar con ansiedad la llamada de la clínica donde me iban a operar, que demoró tres meses.

¡A la cuarta va la vencida! Efectivamente, el brazo, después de cuatro cirugías, recuperó la movilidad y fuerza. Gracias al Dr. Galindo y a muchos otros anónimos que colaboraron en esta batalla. 

Agradezco a la revista En Familia las noticias publicadas sobre nuestra Misión de Séndi, la ayuda concedida para el hospital a través del calendario y la animación para que dos grupos de españoles hicieran su experiencia misionera en Angola. Ellos han vuelto muy contentos y nosotros hemos quedados felices. ¡Vuelvan más veces! Gracias, Padre Jesús Campos, gracias familia Pepelolo, «Muito Obligado» querida Carmen, nuestra enfermera y mamá, como la llaman los muchachos del internado. Como misionero del Verbo Divino, deciros que en este momento soy el único español verbita misionando en África. Es una pena, porque hay lugar para muchos y cariño abundante para todos. 

Sigo colaborando como formador en el internado de jóvenes. Enfrentaremos con fuerza la pandemia, que también la tienen, y con optimismo y esperanza veremos que al final del túnel aparecerá la luz verde. 

Agradezco a la Provincia de España y al Secretariado de Misiones toda la ayuda recibida. He sentido el cariño desde el primer momento que llegué a España. Regresé bien rejuvenecido, con brazo y dientes arreglados, y animado para seguir colaborando en la viña del Señor. 

Muchos me han preguntado por qué no me quedo en España; mi respuesta sigue siendo la que me dan los angoleños: «O Irmáo é dos nossos»; en español diríamos: el Hermano Julio es ya un angoleño. 

Un abrazo. Julio Ausín, svd 

 (Artículo, Revista En Familia nº 106)

«El Señor me preparó en el convento de Burgos y me hizo un regalo, que fue volver a mi país de origen»


Gracias a la vocación de la hermana María Paz, la Congregación de la Visitación de Santa María ha fundado un convento en Guinea Ecuatorial. Tres salesas del convento de Burgos partieron hacia allí.

La hermana María Paz llegó al convento de las Salesas de la ciudad Burgos en 1998, cuando contaba tan solo 16 años. Era natural de Guinea Ecuatorial y las religiosas que habitan en este monasterio de la calle Barrantes de la capital, aún recuerdan la emoción que desprendía a su llegada y la generosidad de su madre en todo momento. «Le dijimos que lo pensara bien, que se quedaría aquí para siempre. Pero rápidamente nos dijo que lo tenía claro, que quería conocer a Jesús».

 

Debido a un problema en su pasaporte, años más tarde tuvo que volver a su país de origen. Fue en ese viaje, cuando el obispo guineano de Ebibeyin le propuso fundar allí un monasterio contemplativo. «Deseaban que nuestra congregación estuviese presente en Guinea, había quedado un convento libre y estaban surgiendo nuevas vocaciones entre jóvenes». Se iniciaron los pasos para esta nueva andadura, y en julio de 2016 tres salesas del convento de Burgos partieron junto con María Paz hacia Guinea Ecuatorial.

 

Actualmente, en la comunidad guineana hay ocho hermanas de la misma orden, procedentes de Burundi y una acaba de ingresar recientemente. «En tan sólo cincuenta años han fundado siete monasterios y están surgiendo muchas vocaciones» cuentan. Además, a día de hoy «tienen un grupo de chicas muy jóvenes, que siguen la llamada del Señor y con las que están trabajando la formación».

 

María Paz tenía claro que después de su ingreso en el convento de Burgos, no volvería a Guinea Ecuatorial, pero la propuesta del obispo de instaurar un nuevo monasterio allí, le cambió su rumbo. «El Señor me preparó en el convento de Burgos y me hizo un regalo, que fue volver a mi país de origen».

 

La Congregación de la Visitación de Santa María, cinco años después de la fundación del convento en el país africano, valora con satisfacción «la expansión del Reino de Dios» que han desarrollado. Manifiestan la necesidad de que surjan nuevas vocaciones en el mundo.


Publicado el 23/04/2021 en Archiburgos

DIA DEL MISIONERO ECUATORIANO AD-GENTES


DE ECUADOR PARA EL MUNDO ENTERO .CON UN CORAZON UNIVERSAL Y FRATERNO

 

No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído»



Al igual que los apóstoles y los primeros cristianos, también nosotros decimos con todas nuestras fuerzas: «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20 (cf. 1 Jn 1,1-4), así nosotros hoy podemos palpar la carne sufriente y gloriosa de Cristo en la historia de cada día y animarnos a compartir con todos un destino de esperanza, “ Papa Francisco

 

Ciertamente estas palabras que el Papa Francisco nos ha propuesto como mensaje misionero para el próximo DOMUND nos cuestionan, porque no podemos quedarnos indiferentes ante la necesidad de esperanza que hoy tiene nuestro mundo.

 

En medio de la Pandemia  del coronavirus por segundo año, en que el mundo virtual se ha potenciado al máximo ,no hemos dejado de sembrar  la buena noticia del evangelio, de diferentes maneras los rostros que han pasado por la pantalla nos  muestran sus deseos y sus sentimientos  y los mensajes que vienen y van  a través de las ondas radiales, han  seguido siendo parte de una respuesta al  mundo  necesitado cada día mas de amor y esperanza.

 

“No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”, dicen los apóstoles , y nosotros, ¿también podemos decir lo mismo? últimamente vemos una realidad muy cruda  y violenta en diferentes países del mundo, en la India y Brasil  el virus se ha ensañado con los pobres causando muerte  dolor, los gobiernos no han sido capaces de dar una respuesta  positiva para frenar la pandemia. Nuestra hermana Colombia ha sufrido  una violencia  sin precedentes  por las  protestas  en sus calles. En tierra Santa rebrota el odio y la violencia entre judíos e israelíes desatando nuevos enfrentamientos. Escenarios que hemos podido contemplar en las noticias,


Todo un panorama obscuro en una sociedad que se precia de progresista y demócrata, pero la paz y la armonía, el respeto y la justicia  pareciera estar lejos, y con esta carne sufriente de Cristo que vemos, queremos llevar la carne gloriosa y resucitada del Cristo que sube al cielo y nos deja un mandato misionero:” Id por todo el mundo y llevad el evangelio a todos los pueblo, Mc 16,15

          

           Es la luz del evangelio que llevamos,  la  que podrá iluminar la noche oscura de nuestros pueblos, es la voz el evangelio la que debe dejarse escuchar para que siga aliviando con su paz y cerrando las heridas con la reconciliación  y el perdón.

No podemos dejar de anunciar lo que hemos visto y oído, lo que Jesús ha dejado en el corazón de tantos misioneros y misioneras que salieron de su tierra y guiados por el Espíritu Santo, y se convirtieron en voceros de la paz y en profetas de esperanza.


Hoy queremos felicitar y honrar a esos misioneros ad gentes ecuatorianos que saliendo de su tierra e impulsados por esa vocación del Espíritu, salieron de su casa como María, en su Visitacion a su prima Isabel, y llevar la buena noticia con alegría, salieron de su patria o de su región, como la Beata Mercedes de Jesús Molina, para llegar a tierras de misión como  la Amazonia ecuatoriana, u otros  que volaron a otros continentes, para hacer realidad el sueño de Jesús. Ellos son estimulo y ejemplo para tantos jóvenes que escuchan en su interior “ven y sígueme” pedimos para que aumenten las vocaciones misioneras  ad-gentes en nuestras comunidades y parroquias. Que escuchan a sus hermanos que sufren,: vengan os esperamos, os necesitamos .


 Que el Espíritu de Pentecostés siga soplando fuerte en la Iglesia,  y nosotros nos dejemos mover por El, para ser una Iglesia en salida, que escucha y se siente enviada, para anunciar lo que ha visto y oído a fin de que todos tengan vida y vida en plenitud. Con un corazón universal y fraterno. Que su palabra escuchada se encarne en nosotros y nosotros la encarnemos en la Misión, que lo que hemos visto y experimentado con Cristo, lo podamos compartir con valentía, para denunciar la injusticia y anunciar la verdad y la paz del Señor para sintonizar con los latidos misioneros de Jesús. Para ser mensajeros del amor de Dios hecho entrega sin reservas, gratuito y desbordante por su misericordia.  Enviados a la Misión ad-gentes, desde Ecuador para el mundo entero. ¡¡Viva los misioneros ecuatorianos ad-gentes¡¡



Monseñor Rafael Cob García

Consternación y dolor por el asesinato la misionera laica Nadia De Munari

 

Muy trabajadora con una espiritualidad mística, así la define el obispo de Chimbote, Mons. Piorno. Fallecida, tras la agresión del pasado 20 de abril, hoy se celebra su funeral entre la tristeza de quienes la querían y apreciaban la labor que llevaba adelante. Miembro de Operazione Mato Grosso, una ONG dedicada a trabajar por los más pequeños de América Latina, Nadia estuvo en Perú como laica misionera desde 1995, tras un primer año de experiencia en Ecuador.

Originaria de Giavenale, distrito de Schio, provincia y diócesis de Vicenza, Nadia, de cincuenta años, estaba a cargo de la gestión de seis jardines de infancia y una escuela primaria en un barrio pobre de Nuevo Chimbote, en la costa centro-norte de Perú. En Italia, en la diócesis de Vicenza, entre los voluntarios misioneros de la ONG, en el Centro Misionero de Perugia, se han sucedido los momentos de oración y recuerdo por alguien que había dedicado su vida literalmente a los demás.

El miércoles 20 de abril, entre la noche y las primeras horas del día, fue agredida en su habitación mientras dormía. En la casa “Mamma mia”, no estaba sola, pero el resto de jóvenes que en había en la casa vivían en otro ala y por eso no escucharon ningún ruido. Por la mañana, al no verla llegar a desayunar, se alarmaron y pidieron ayuda. La encontraron en estado grave pero aún con vida. Primero el traslado al hospital local, donde la estabilizaron y luego el traslado al hospital mejor equipado de la capital, Lima, un viaje de seis horas. Operación que parecía que había salido bien, pero le sobrevino un paro cardiaco. La policía considera que el ataque es inexplicable, ya que Nadia era querida por todos. Sin embargo, Nuevo Chimbote es una zona peligrosa. Es un barrio de chabolas que ha crecido de forma desmesurada con la llegada constante de gente desesperada desde pueblos muy pobres de los Andes. Es difícil establecer cuántos habitantes tiene. Nadia solía ir a las casas para llevar alimentos, una tarea más que ella asumía junto a muchas otras. Es el primer ataque que sufren las voluntarias y voluntarios de esta ONG fundada por el padre Ugo de Censi.

Mons. Piorno, obispo de Chimbote, que la conocía la recuerda “como una persona muy dedicada al trabajo, pero también de gran espiritualidad, la definiría como una mística”. El obispo ha expresado su más sentido pésame y cercanía a los padres, a los demás familiares de Nadia y a la diócesis de Vicenza. “Ella no era una persona a la que le gustaba hablar, celebrar reuniones, era una que actuaba”. Ha agradecido la labor que llevaba Nadia y que llevan los voluntarios de Operazione Mato Grosso: “Aquí en Chimbote lo vemos en la labor educativa, desde la escuela agrícola, hasta la secundaria, hasta primaria y jardines de infancia. En los últimos meses las escuelas no se han abierto, pero los comedores nunca han dejado de cocinar para los más pobres, que son muchos aquí”.

OMPRESS-PERÚ (28-04-21)

Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol: hoy la misión llama por todas partes.

 

 

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se ha convertido en un evento tradicional en la Iglesia, fue instituida por el Papa Pablo VI y celebrada oficialmente por primera vez el domingo 12 de abril de 1964. Para resaltar el verdadero significado de esta Jornada y su vínculo con la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol (POSPA), la Agencia Fides ha realizado algunas preguntas al P. Guy Bognon, PSS, Secretario General de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol (POSPA), una de las cuatro Obras Misionales Pontificias.

¿Cuáles son los motivos de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones?

Hoy en día se tiende a considerar la palabra “vocación” en su sentido general de inclinación particular por un determinado tipo de vida, un tipo de actividad, y en consecuencia a extender esta Jornada de Oración a todo tipo de estados de vida. Para hacerse una idea más clara, hay que remontarse al origen de esta iniciativa, que tiene sus raíces en un objetivo preciso definido por el propio Papa Pablo VI. No se trataba de rezar por cualquier tipo de actividad o estado de vida. No se trataba, por ejemplo, de organizar una jornada de oración para pedir muchas personas que opten por la vida matrimonial para ser esposas y esposos, madres y padres en el mundo, porque no había escasez en este ámbito. El objetivo de esta Jornada era, y sigue siendo, sobre todo el de rezar para que haya muchas personas, especialmente jóvenes, que decidan comprometerse con la vida sacerdotal y religiosa para anunciar a Cristo al mundo durante toda su vida.
El primer mensaje del Papa para la primera Jornada de Oración por las Vocaciones, el sábado 11 de abril de 1964, comenzaba con estas palabras, que se hacen eco de la invitación de Cristo: “Rogad al Dueño de la mies que envíe obreros para su Iglesia” (cf. Mt. 9,38). Y la siguiente frase explica el motivo de esta exhortación: “Al contemplar la ilimitada extensión de verdes campos espirituales, que en todo el mundo esperan manos sacerdotales, brota de nuestras almas una sentida llamada al Señor, de acuerdo con la invitación de Cristo”.
Esta invitación del Papa, que retoma las mismas palabras de Cristo, surge, pues, del triste hecho de que faltan pastores y almas dedicadas total y enérgicamente a las múltiples necesidades pastorales en el campo de la misión evangelizadora. Por eso, en este primer mensaje la Jornada se denominó “Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones Sacerdotales y Religiosas”. Ante esta escasez, la Iglesia invita a todos a dirigirse a Dios, el Señor de la mies, para que despierte en muchos la buena voluntad de dedicarse en cuerpo y alma al servicio de los hermanos.
Esta llamada a la oración se dirige a todos los miembros del Pueblo de Dios, y la oración que hay que hacer es en favor de todos los miembros del Pueblo de Dios, para que cada uno, a su nivel y según su situación, contribuya al florecimiento y desarrollo de las vocaciones sacerdotales y religiosas.
La Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, que se ocupa de la formación del clero local mediante el apoyo a los seminarios diocesanos e interdiocesanos y a las casas de formación religiosa en los territorios de misión, constata cada año el aumento del número de seminaristas y novicios que eligen la vida sacerdotal y religiosa. Considerando, por ejemplo, los datos del curso 2018-2019 (737 seminarios para 76.759 seminaristas) y los del curso 2019-2020 (781 seminarios para 79.380 seminaristas), vemos un aumento de 44 seminarios y 2.621 seminaristas.

¿Cuáles son las razones, al menos aparentes, del aumento de las vocaciones sacerdotales en los territorios de misión?

En general, y desde el punto de vista de la fe, podemos afirmar que el aumento del número de vocaciones sacerdotales y religiosas es un signo palpable de que el Señor está respondiendo a las oraciones de su pueblo que clama a Él por sus necesidades, y al mismo tiempo está asumiendo su parte de responsabilidad. Como bien dice el Santo Papa Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica Pastores dabo vobis (2), “el don de Dios no destruye la libertad humana, sino que la suscita, la desarrolla y la exige”. Además, en la Iglesia, “la confianza total en la fidelidad incondicional de Dios a su promesa va acompañada de la grave responsabilidad de cooperar en la acción de Dios que llama, para ayudar a crear y mantener las condiciones en las que el buen grano, sembrado por Dios, pueda arraigar y dar abundante fruto”.
Estas condiciones, hasta cierto punto, constituyen probablemente el terreno fértil del que surgen las vocaciones sacerdotales y religiosas en ciertos países donde la lógica humana menos se lo espera. Según el testimonio de los formadores de las casas de formación, los lugares de origen de los jóvenes que llegan a los seminarios suelen ser rurales o modestos, familias sencillas de situación material humilde. Algunos de estos jóvenes experimentan la pobreza, se hacen sensibles a los sufrimientos de los indigentes, los enfermos, los sin voz, los abandonados, los humillados, y sienten en lo más profundo de su ser la llamada a consagrar totalmente su vida al servicio de estas personas. Habiendo experimentado el dolor de las situaciones difíciles, han adquirido la capacidad de silencio, reflexión, cultura personal, vida espiritual y oración. Están más dispuestos a escuchar la discreta y delicada llamada de Dios que pide su disponibilidad.
Los lugares donde abundan las vocaciones son lugares donde se vive la fe con fervor. Para tener sacerdotes o personas consagradas, se necesitan primero cristianos. Muchas vocaciones son fruto de la vitalidad de la fe vivida con alegría, sin complejos, sin vergüenza; con la práctica regular y alegre de los sacramentos, según las reglas de la Iglesia.
Las vocaciones surgen de ambientes en los que se cree en la Iglesia católica y en sus enseñanzas sin tratar de tomar sólo lo que nos gusta, lo que nos apacigua, rechazando con facilidad y sin escrúpulos lo que consideramos difícil, duro o anticuado. Son lugares donde los agentes de pastoral, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas dialogan fácilmente con los jóvenes, a través de proyectos pastorales multifacéticos y de una cuidadosa enseñanza catequética; lugares donde los jóvenes tienen la certeza de que una experiencia en la Iglesia no limita su libertad, sino que la enriquece y les ayuda a realizarla más plenamente.
Se trata de parroquias o diócesis en las que la pastoral vocacional, sin demasiadas complicaciones intelectuales y abstractas, se estructura y organiza en la sencillez de las realidades locales, para acompañar asiduamente a los jóvenes en la búsqueda de la voluntad de Dios para sus vidas, con rigor y amor. Esto demuestra que, incluso en estos países de misión donde las vocaciones son generalmente numerosas, se nota su disminución o incluso su inexistencia en las parroquias donde los párrocos se preocupan poco por los jóvenes y tienen dificultades para establecer una buena pastoral vocacional.
Por último, cabe señalar que los lugares donde crecen claramente las vocaciones sacerdotales y religiosas son los territorios y las diócesis donde todavía están presentes los seminarios menores, cuya finalidad es “ayudar a la maduración humana y cristiana de los adolescentes en los que se manifiestan los primeros signos de la vocación al sacerdocio ministerial, para que crezcan en una libertad interior propia de su edad, que les permita corresponder al proyecto de Dios sobre sus vidas”. (RF n.18). Según los testimonios de los rectores, los seminarios menores constituyen la principal fuente de ingreso de candidatos en los seminarios preparatorios y en los seminarios mayores, así como en las casas de formación religiosa. Ante este aumento de las vocaciones, que genera la necesidad de crear nuevos seminarios, la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol se siente aún más directamente implicada en su papel y busca siempre formas y medios para contribuir a la formación de estos jóvenes que sienten una llamada especial a la vida consagrada.

¿Qué papel desempeña hoy la POSPA en el campo de las vocaciones?

Como hemos señalado, las vocaciones sacerdotales proceden en gran medida de entornos económicamente modestos, de familias que no pueden hacer frente a todos los gastos que exige la larga y exigente formación al sacerdocio. Pero la formación de un joven que siente la llamada divina no es sólo asunto de su familia, y ni siquiera sólo de su parroquia de origen, es asunto de toda la Iglesia universal. Por eso, los seminarios y las casas de formación religiosa necesitan la colaboración generosa de todos los fieles para dar a los candidatos la formación adecuada que les permita ser pastores y misioneros para la Iglesia.
Por esta razón, cuando se trata de ayudar a los seminarios, el papel central de la POSPA sigue siendo relevante e ineludible. Hoy, sin la contribución de POSPA, que se sirve de las colectas puestas a su disposición por las Direcciones Nacionales de las Obras Misionales Pontificias de todo el mundo, muchos seminarios se verían obligados a cerrar, la creación de nuevos seminarios, que se necesitan con urgencia, sería difícil o incluso imposible, y muchos jóvenes capaces de convertirse en buenos sacerdotes se verían obligados a tomar otro camino para sus vidas.
Teniendo en cuenta los datos más recientes, para el curso 2019-2020, el POSPA ha enviado subsidios y becas ordinarias a:
- 439 Seminarios Menores, con un número total de 50.239 Seminaristas Menores, de los cuales el 75% estaban en África, el 20% en Asia, el 3% en América y el 2% en Oceanía, por un importe total de 3.584.850 USD.
- 120 Seminarios Propedéuticos con un número total de 6.003 Seminaristas, de los cuales el 88% en África, el 12% en Asia, el 1% en América, por un importe total de 1.634.838,00 USD.
- 222 Seminarios Mayores con un total de 23.138 Seminaristas Mayores, de los cuales el 68% en África, el 28% en Asia, el 3% en América y el 1% en Oceanía, por un valor total de 11.249.091,60 USD.
El total asciende a 781 seminarios con un total de 79.380 seminaristas, con un subsidio ordinario total de 16.468.779,60 USD.
Además de los subsidios ordinarios que sirven para el funcionamiento diario de los Seminarios, existen también los “subsidios extraordinarios” que se refieren a grandes construcciones o a importantes realizaciones materiales necesarias para la vida del Seminario. Por último, teniendo en cuenta el nivel que requiere la formación de los candidatos, se desea y se apoya la realización de sesiones de formación permanente, en varios países, para los formadores de los Seminarios.
La Obra de San Pedro Apóstol, además de los Seminarios en los que se forman los sacerdotes diocesanos, se ocupa también de los Novicios de las Congregaciones en los territorios de misión, enviando cada año una modesta contribución como subvención ordinaria a los Noviciados de las Congregaciones Religiosas, de derecho diocesano y pontificio. Según las cifras más recientes, hay 1.200 noviciados con un número total de 7.845 novicios, de los cuales 2.801 son chicos y 5.044 chicas. Las vocaciones religiosas también son numerosas y se multiplican especialmente en África y Asia.
A pesar del fuerte aumento de la curva de las vocaciones en los territorios de misión, la cosecha sigue creciendo y la necesidad de trabajadores se hace sentir siempre, sobre todo si se piensa en las Iglesias que más los necesitan en este momento, cuando la misión llama por todas partes. Por vocación, cada Iglesia local está llamada a reflejar y compartir las necesidades de la Iglesia universal y, por tanto, de todas las demás Iglesias, a través de la oración y del compartir. Cualquiera que sea la necesidad o la urgencia de la misión en su propio territorio, cada Iglesia debe ser capaz de interesarse por lo que viven las demás Iglesias y de compartir con ellas sus recursos, para extender el Cuerpo de Cristo hasta los confines de la tierra y hasta el final de los tiempos. Nunca rezaremos lo suficiente por las vocaciones sacerdotales y religiosas, y las Jornadas Mundiales por esta intención serán siempre esperadas y celebradas con fervor para la gloria de Dios y la Salvación del mundo.
(SL) (Agencia Fides 24/4/2021)

LINK
El texto completo de la entrevista, en francés, en el sitio web de Omnis Terra -> http://omnisterra.fides.org/articles/view/160

Vocaciones de allí, formándose aquí

 El domingo 25 de abril, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de oración por las vocaciones nativas. Eric Hatungimana, natural de Burundi, prepara en Burgos su camino hacia el sacerdocio.


La Iglesia celebra el domingo 25 de abril la Jornada Mundial de oración por las vocaciones nativas. Lo hace bajo el lema «¿Para quién soy yo?». La Iglesia de Burgos ha tendido la mano y ha sido un impulso en la vocación de muchos jóvenes llegados de otros países.

En camino hacia la santidad

Nació en el país africano de Burundi, pero Eric Hatungimana lleva más de dos años estudiando Teología en el Seminario de Burgos. Se crio junto a sus diez hermanos en un ambiente familiar y parroquial. «El amor generoso y servicial experimentado en mi familia y fomentado en la parroquia han sido los pilares de mi camino vocacional».

Desde pequeño deseó ser sacerdote. «A los diez años jugaba a celebrar misa con otros niños». Gracias a la catequesis, los movimientos de la Acción Católica o los grupos de monaguillos, su vocación se acrecentó y a los 18 años pidió el acceso al Seminario menor. «Durante toda esta travesía todo no ha sido fácil. Ha habido momentos de dudas y crisis que he superado gracias a Dios».

Después de tres años de formación en el Seminario Interdiocesano Santo Cura de Ars, de Burundi, la admisión en los estudios de Teología le obligó a renunciar a su entorno natural y aterrizó en Burgos. «Recuerdo la frase de ánimo que me dijo un padre espiritual africano. Que lo importante en el camino hacia la santidad no es saber dónde se va, sino saber que se va bajo la mano guiadora de Dios».

Este joven seminarista cree que la formación humana, intelectual, espiritual y pastoral que está recibiendo en Burgos le ayudará mucho en su vida sacerdotal. «Todo lo que me está aportando esta formación me favorecerá a ser más humano, santo y a ayudar a los demás a serlo. Cada día crece más mi vocación, ha merecido la pena venir a Burgos para estar con Jesús, conocerlo y ser su testigo fiel siempre».

 «Doy gracias a los primeros misioneros que llevaron el evangelio de Cristo a mi país y entregaron su vida»

Si todo va bien, en otoño, cuando finalice la formación teológica, volverá a su país de origen, donde la iglesia aún está desarrollándose. «Burundi tiene una de las Iglesias más jóvenes de África. Más del 90% de la población es cristiana. Se están fundando nuevas parroquias y son necesarios los apoyos de todo tipo para crecer más y cooperar en la misión universal de la Iglesia», cuenta. La misión en Burundi está orientada con más fuerza en «la reconciliación de las almas» debido a las heridas causadas por las guerras en el país.

La mayor parte de la sociedad burundesa tiene mucha descendencia familiar y eso impulsa a muchos jóvenes a ingresar en los seminarios. En ocasiones, debido al límite de recursos económicos en las familias, se establecen unas condiciones de selección a la hora de acceder. «En mi país de origen faltan medios para aprovechar las vocaciones en el momento, sin embargo, aquí sobran sitios y faltan vocaciones», lamenta. «Creo que mi presencia en Burgos es un intento cooperativo y generoso para resolver esta paradoja. Cada Iglesia particular está llamada a abrirse a las necesidades de la Iglesia universal».

 Desde su llegada a Burgos, lo que más ha sorprendido a este joven seminarista ha sido la falta de jóvenes en las parroquias. «Pocos se acercan a los sacramentos. Muchas parejas prefieren casarse civilmente», afirma. A diferencia de su país, cree que en España la visión que tiene la sociedad del seminario es la de «un lugar sin libertad, sin risas». Considera que la Iglesia en Burgos posee un rico patrimonio, «la catedral es una maravilla de Dios», y que la liturgia aquí es mucho más meditativa.

Adaptarse al clima de nuestra ciudad y alejarse de su familia no ha sido fácil para Eric, pero su vocación nacida en el país de las mil colinas, ha sido lo que le ha impulsado cada día. «Doy gracias a los primeros misioneros que llevaron el evangelio de Cristo a mi país y entregaron su vida», concluye. Porque gracias a ellos, Eric ha respondido a la llamada de fe.

(Fuente: www.archiburgos.es)

Jesús Ruiz Molina, Obispo burgalés en Mbaiki, República Centroafricana

     


¿Cuál es la situación actual de la República Centroafricana?


Con una población de 5 millones de habitantes de los cuales el 86% son cristianos y animistas, y el 14% musulmanes, la República Centroafricana está catalogada como uno de los tres últimos países del mundo en índice de desarrollo. Hace ocho años y medio un grupo armado de tinte musulmán, la Seleka, dio un golpe de Estado e instauraron un clima de terror y muerte. Para contrarrestar esta agresión surgió otro grupo armado no musulmán, los Antibalaka, que crearon más violencia y odio dividiendo el país en dos. Desde entonces el país está bajo las garras de quince grupos armados que buscan llevarse los ricos yacimientos de oro, diamante, uranio, petróleo, madera... del país. Muchos de estos guerrilleros son mercenarios a sueldo que vienen de los países limítrofes. El gobierno apenas si controla el 20% del país, y los grupos armados el 80%.


Desde el golpe de Estado de 2013 estamos bajo tutela de la ONU, con 12.000 cascos azules que no consiguen desarmar a los grupos violentos ni instaurar la paz. Sin apenas ejército, tenemos un gobierno fantasma, sin fuerza para gobernar. El conflicto se ha internacionalizado con la llegada de los mercenarios rusos que con mano dura han salvado al gobierno de otro golpe de Estado a finales del año pasado. Muchos países de Europa, de Medio Oriente y China buscan por todos los medios apropiarse los golosos recursos minerales del país.


¿Cómo os está afectando esta pandemia sanitaria?


El país no tiene ningún sistema sanitario, pero las estadísticas oficiales hablan de 5.000 casos detectados y unos 70 fallecidos de Covid. El Covid-19 no es noticia en la República Centroafricana. Hay otras muchas pandemias que sí son objeto de preocupación: la guerra, la extrema pobreza, el Sida, la tuberculosis, el paludismo, etc. La guerra y el Covid han impedido el año pasado la vacunación contra el sarampión en muchas regiones del país, causando miles de muertes de niños.


Nadie lleva mascarilla en la calle, ni mantiene las medidas de precaución. El Covid no ha hecho más que empeorar la pésima situación socio-sanitaria del país pues occidente se ha centrado sobre la pandemia y ha olvidado a estos pueblos del sur.


Eres responsable de migraciones y refugiados en la Conferencia Episcopal Centroafricana. 


¿Cómo viven las personas afectadas por esta situación?


Uno de cada tres centroafricanos está desplazado o refugiado. El país cuenta con 5 millones de habitantes, de los cuales un millón y medio viven desplazados de sus pueblos pues los grupos armados quemaron sus casas y ejercen la violencia. La mitad de estos desplazados se refugiaron en los países vecinos (Chad, Camerún, R.

D. Congo). Muchos viven a la buena de Dios en campos de refugiados de fortuna donde los organismos oficiales de vez en cuando llevan un poco de comida o de sanidad. El resto de los desplazados viven a la intemperie, huyendo por los bosques, de pueblo en pueblo. Cada parroquia del país ha albergado a miles de refugiados en su recinto. La situación es realmente alarmante. Las escuelas fueron cerradas y muchas de ellas quemadas, los centros de salud saboteados. La única ley es el kalasnikov y la fuerza de los grupos armados. Según la ONU, más de la mitad de la población centroafricana necesita una ayuda humanitaria para sobrevivir.


¿Qué mensajes trasmitirías a los lectores de Burgos Inmigra en estos momentos?


Hay que cambiar el enfoque narcisista que coloca Europa en el centro de todo. El 95% de los emigrantes en África están rodando sin rumbo por el continente africano; solo un 5% consigue llamar a las puertas de occidente. La mayoría de los conflictos que causan refugiados en África están provocados desde la avaricia de las potencias internacionales.

El Covid no ha hecho sino agrandar la fosa que separa Occidente de África; es como si todas las otras pandemias de África no existieran. En un mundo injusto e insolidario no hay comida, ni paz, ni medicamentos para los pobres; tampoco habrá vacuna del Covid para los africanos. Como dice el papa: estamos todos en la misma barca y, o nos salvamos todos juntos o quizás moriremos juntos fruto de nuestro egoísmo.

Fuente: Revista BurgosInmigra, nº 62 - Abril/2021