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    La misión exige renovación espiritual en camino hacia la Pascua de Cristo
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    Octubre 2019: "Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo"
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    Obras Misionales Pontificias pide ayuda urgente tras las inundaciones en Malawi

La religiosa española que regó de pozos Senegal

Sor Hortensia Perosanz junto a un grupo de beneficiarias de sus proyectos 

Las mujeres de M’bour iban a por agua mientras los hombres se dedicaban a emborracharse. Todo cambió cuando sor Hortensia Perosanz intervino e impulsó la construcción de 200 pozos de agua. La religiosa será protagonista este sábado en La noche de Cadena 100 


M’bour, Senegal. La imagen era tan surrealista como injusta. «No había agua y las mujeres se tenían que ir lejísimos a buscarla. Mientras, los hombres se tumbaban debajo de un árbol y se dedicaban a jugar y a emborracharse». Sor Hortensia Perosanz, de la orden de la Inmaculada Concepción de Castres, estaba dispuesta a darle la vuelta a la situación y comenzó a formar a las mujeres. Esto levantó suspicacias entre los hombres, que «me acusaban de ayudarlas a levantarse contra ellos». Nada más lejos de la realidad. Sin embargo, esta religiosa burgalesa aprovechó las protestas de los hombres para involucrarlos en el proyecto y ayudarlos a solucionar sus problemas concretos: «Vosotros, ¿por qué no os ponéis a trabajar? No tenéis agua para el campo: ¿por qué no hacemos un pozo?». La propuesta parecía improvisada, pero detrás había un profundo análisis de la situación. La falta de agua afectaba a la salud de las personas, a la de los campos –de los que solo surgían brotes verdes cuando aparecía la lluvia–, condenaba a las mujeres a una larga caminata y los hombres lo utilizaban de escusa para resignarse a un destino a la sombra ¡de los árboles!, con el consiguiente mal ejemplo para sus hijos. Entonces, comenzaron a recopilar donativos con los que fueron construyendo, uno a uno, hasta 40 pozos. «Cambió por completo la vida en el pueblo», asegura Perosanz, que tiene 76 años y lleva 53 de misión en Senegal. «Todas las familias hicieron un huerto», lo que contribuyó a un aumento de su nivel económico: «antes no tenían casi ingresos y tenían que malvender el mijo para poder comprar un poco de petróleo para las lámparas. El agua aumentó considerablemente las cosechas, los ingresos por la venta de los productos y así las familias podían hacer frente a los gastos de la casa y del colegio más fácilmente». Por otro lado, las mujeres ya no tenían que dedicar tiempo a la tediosa y extenuante tarea de ir a por el agua y los hombres abandonaron la sombra para entregarse al cultivo. «Ahora los niños ven a sus padres trabajar, eso también educa y les podemos exigir que ellos también trabajen en la escuela», afirma sor Hortensia. Aquellos fueron los primeros 40 pozos impulsados por la religiosa, que se hizo monja a los 21 años con la ilusión de irse a África a cuidar a los leprosos. Sin embargo, sor Hortensia replicaba este modelo con cada cambio de misión ordenado por su congregación y así ya ha construido más de 200 por todo Senegal, lo que le ha valido el sobrenombre de la monja pocera. Pronto se sumarán otros 50 en la zona de Sangué, donde actualmente reside la religiosa. «Aquí cuesta más trabajo excavarlos. Hay muchas más rocas en el suelo y es una labor que hacen a mano. Ahora nos cobran 50.000 francos por metro cuando en M’bour pagábamos solo 6.000», asegura. 

Uno de los primeros 40 pozos que sor Hortensia impulsó en M’bour


Más allá del agua 

Con las mujeres, el proyecto estrella es el de la jabonería. «De forma directa, damos trabajo a cinco mujeres, pero indirectamente a varias más. Son muchas las que vienen, compran nuestros jabones y luego los revenden», explica. Si bien es cierto que el programa al que más esfuerzo dedican en la actualidad las cuatro religiosas de la comunidad de Sangué es a la escuela, donde reciben diariamente a cerca de 160 niños. «En este pueblo faltaba la educación. Hay una escuela pública, con la que nos llevamos bien, pero están siempre de huelga y no tienen la misma seriedad. Nos ha dado muchas alegrías, sobre todo porque ha contribuido a normalizar las relaciones entre los musulmanes y los católicos», asegura Perosanz. 

Pero si todos estos proyectos han podido salir adelante, así como el dispensario médico y la casa de acogida para voluntarios que también regentan las religiosas de la Inmaculada Concepción de Castres, ha sido por su propio esfuerzo, el de su congregación y la constante ayuda económica que «me ha brindado Manos Unidas en todas las misiones en las que he estado. Me han ayudado muchísimo».

Ahora, desde la ONG católica han vuelto a responder a la petición de ayuda de la monja pocera. El objetivo es «construir las dos clases que nos faltan para completar el ciclo escolar y poder entregar a nuestros alumnos el certificado escolar», explica la religiosa. La construcción se financiará gracias al acuerdo de colaboración entre Cadena 100 y Manos Unidas, que decidieron destinar parte de la recaudación obtenida de la venta de entradas del concierto solidario La noche de Cadena 100 2019 –que se celebra este sábado, 23 de marzo– al proyecto de sor Hortensia Perosanz y sus hermanas.

Redacción: José Calderero de Aldecoa @jcalderero ; Fotografías: Manos Unidas/ Irene H. Sanjuan Manos Unidas/ Marta Carreño (Artículo publicado en Alfa Omega)


Una Iglesia peregrina... y en bicicleta

P. Luis Carlos Rilova desde Lusulu (Zimbabue)



Había organizado la semana con varias reuniones en Hwange, a 200 kilómetros de la misión de Lusulu. Tenía todo listo para matar no menos de cuatro pájaros de un tiro, pero este me salió por la culata.

La situación en Zimbabue es insostenible: los precios se han multiplicado por tres, el dinero es virtual y los pagos se hacen a través del móvil, con tasas del 2 % a favor del Gobierno por cada transacción. Hay filas kilométricas en las gasolineras y, para más inri, el Gobierno ha subido el combustible un 250 %, por lo que el litro ha pasado a valer 3,15 dólares, el más caro del mundo. Así que hemos empezado la semana con un paro general de tres días. Los médicos están en huelga desde diciembre y los profesores han empezado otro que puede durar meses.

Así las cosas, tenía que buscar un «plan B» para la semana. Al ojear L’Osservatore Romano di con unas palabras que el Papa Francisco dirigía a unos seminaristas: «La Misión es algo que el Espíritu nos empuja a hacer: salir hacia fuera, estar siempre en salida. Y salir hacia fuera sin llevar un mensaje, una buena noticia o solo para dar un paseo, es salir hacia afuera sin eficacia». Estas palabras me recuerdan que tengo que dejar el sofá y salir a hacer algunos trabajos pendientes en la Zona 2.

Así pues, bien temprano, pertrechado de agua y preparada la mochila, monté la bicicleta en la camioneta. Fui a animar a un matrimonio que atraviesa una pequeña crisis. Después de visitar otras dos casas, me moví unos kilómetros para pasar la noche con otra familia. Al día siguiente, de madrugada, monté en la bicicleta y me adentré en una zona de acceso más difícil. Visité a la gente que ha dejado la Iglesia, a un catequista, a una pareja que lleva años sin dar el paso al bautismo... La bicicleta me dio la oportunidad de saludar a los transeúntes en los caminos, a los que estaban trabajando en las fincas, o a aquellos que estaban a la puerta de las casas.

Después de un día agotador pedaleando, subiendo y bajando de la bicicleta, bajo un sol despiadado, llegué a la casa de la señora Nhliziyo. Es una de las agentes pastorales de la misión, el brazo derecho de los sacerdotes. Bien preparada, multifacética y con recursos, posee un sinfín de cualidades que pone al servicio de las comunidades de esta zona: es catequista, anima a los cristianos de esta zona con la liturgia y el canto; da cursos a los líderes y catequistas. Además, se dedica a su familia y organiza las tareas propias de una casa africana: buscar leña, proveerla con agua, mantener las chozas, el ganado, los campos...

En su casa pude reponer fuerzas con un refresco y unas magdalenas caseras de las que di buena cuenta. Charlamos largo rato sobre la vida de la comunidad cristiana y nos despedimos. En el último tramo de un camino arenoso y empinado me tocó empujar la bici durante un buen rato. Aún me quedaban un par de visitas en una zona cercana, pero una abundante lluvia hizo impracticables los caminos, ahora resbaladizos y llenos de lodo. Así que opté por dejar descansar a la bici y la puse en la parte trasera del vehículo.

Es verdad que el vehículo me presta un servicio impagable, pero me doy cuenta de que ir a pie o en bicicleta va más acorde con el contexto que me rodea. Algunos domingos voy en bicicleta a celebrar la Misa y muchas veces pedaleo para llevar la comunión a los enfermos, visitar a las familias o para conocer mejor los rincones de la zona. Ropa cómoda, unas zapatillas y la mochila a la espalda son sinónimos de una iglesia en salida más en consonancia con el Evangelio y la Iglesia del Papa Francisco.

(Artículo publicado en Revista Mundo Negro Marzo 2019)

El Mes Extraordinario Misionero, un Kairós para la Iglesia por Fabrizio Meroni


Las Obras Misionales Pontificias (OMP) de España son únicas a nivel mundial en el sentido positivo dada la capacidad integral de trabajar en las diferentes dimensiones de las misiones “Ad Gentes” de la Iglesia en particular.

En primer lugar, comenzamos con una cuestión de fundamento teológico. La misión nace en la Iglesia porque la hace un instrumento para la salvación, por el contrario, la visión de la misión como un instrumento termina matando la misión ““Ad Gentes””. El envío divino de la Iglesia para los gentíos es para que la iglesia sea instrumento universal de salvación. La Iglesia es mucho más que un medio o una señal que hay que superar. Por tanto, la misión debe entenderse como participación histórica y sacramental eficaz dado que la “Misio Dei” es una “Misio Trinitatis”. La Iglesia es de naturaleza misionera por el derramamiento del espíritu en Pentecostés funda la iglesia en estado permanente de misión.

La misión “Ad Gentes” es la forma original, el paradigma y el modelo que configura la misión evangelizadora de la Iglesia porque expresa el anuncio de la salvación convirtiendo a todos los pueblos en discípulos misioneros de Jesús. Vivir el Sacramento de la reconciliación marca la verdadera diferencia, la misión es conversión, bautismo, fe y amor porque es voluntad de Jesús con respeto a su iglesia. La misión “Ad Gentes” sirve como el primer anuncio a las personas aún no trasfiguradas por la Pascua de Jesús. Manifiesta el flujo del espíritu que emana en la Pascua. Los no cristianos están orientados al pueblo de Dios y se salvan única y exclusivamente en la Pascua de Jesucristo como nos dice Lumen Gentium en el punto dieciséis.

El Papa Francisco en el 2014 hablaba abiertamente sobre los que reciben el Bautismo y de los que no. La misión “Ad Gentes” muestra que la Iglesia es enviada para la salvación al mismo mundo que el mismo Dios ha creado. En el anuncio, los destinatarios de la misión “Ad Gentes”, necesitan la salvación de Cristo como cumplimiento del proyecto original. Toda la creación pide la eternidad de la vida de Dios.

Escuchamos al pontífice expresiones como: Iglesia en salida, hospital de campaña, etc. Este pensamiento Francisco lo manifiesta citando en Evangelii Gaudium en el punto quince a S. Juan Pablo II: “Es necesario mantener viva la solicitud por el anuncio a los que están alejados de Cristo, «porque ésta es la tarea primordial de la Iglesia». La actividad misionera «representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia» y «la causa misionera debe ser la primera». ¿Qué sucedería si nos tomáramos realmente en serio esas palabras? Simplemente reconoceríamos que la salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia. En esta línea, los Obispos latinoamericanos afirmaron que ya «no podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos» y que hace falta pasar «de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera». Esta tarea sigue siendo la fuente de las mayores alegrías para la Iglesia: «Habrá más gozo en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse». La intimidad de la Iglesia con Jesús es una intimidad itinerante. La misión de Jesús se convierte en el criterio del discernimiento espiritual para evaluar las estructuras pastorales, la fecundidad de los ministros y la alegría de que somos capaces de comunicar.

Actualmente nos encontramos en una profunda crisis del sentimiento eclesial sobre la misión. Se extiende entre bautizados un cansancio misionero, tras la autoreferencialidad eclesial se esconden diferentes formas de inculturación. La irrelevancia social de cristianos y la necesidad de ser aceptados y perseguidos en la era digital nos pone en el punto de mira y lo mundano desencadena en una tentación donde parece que nos interesa renacer lo antiguo. Estamos tentados a reducir la misión de una justa posición de objetivos. El valor de audacia apostólico es necesario para recrearnos con nuevas modalidades de presencias cristianas.

La crisis de la misión es una crisis de fe que es la tragedia de nuestros tiempos. Todos hemos sido creados para lo que el Evangelio nos propone: amistad con Jesús y amor a los demás. El misionero está convencido en que existe en las personas y pueblos, por acción del espíritu, una espera por conocer la verdad sobre Dios, sobre el hombre y sobre el camino que lleva a la liberación del pecado y de la muerte.

A continuación, desglosamos cuatro elementos esenciales para que el mes misionero extraordinario desencadene en procesos de conversión porque se trata de colocar en movimiento fuerzas que ya existen pero que no están bien lideradas por los pastores:

1. Redescubrir el vínculo intrínseco entre misión y salvación cristiana. Preguntan los misioneros si la acción de la misión “Ad Gentes” tiene como finalidad la salvación. El interés por el dialogo, por la pluralidad y no por el pluralismo, este interés debe rehacerse con una oferta de salvación cuyo corazón es el misterio pascual. Estar preocupados por la salvación operada por Cristo significa estar interesado para que todos tengan vida y la tengan en abundancia y para siempre. No se nos ha dado un producto para vender sino una vida para comunicarnos.

2. Necesidad de recuperar en la fe la relación con el mundo que nos incluye a cada uno de nosotros que nos rodea, al mundo del tiempo y del espacio de culturas y religiones. Debemos aprender de Dios que para salvar al mundo lo ama desde la creación y nos envía a Cristo. Dios rico en misericordia nos ama pese a ser pecadores, por nosotros a sacrificado a su propio Hijo, por la gracia en la fe. Hay que tener en el centro de la preocupación de la pastoral la misión esta realidad. Es bueno recordar enseñanzas de S. Juan Pablo II en Christifideles Laici. La misión “Inter Gentes” es complementaria con la misión ““Ad Gentes”” nunca en oposición, es un modo de presencia dinámica. La fe que penetra esta interculturalidad trasfigura la materia, los cuerpos y el mundo para gloria de Dios.

3. Necesidad experiencial y teológica de restablecer y comprender mejor la lógica sacramental del evento Jesucristo su Encarnación y su Pascua. Limitar la misión de proclamar es probar la Palabra de Dios de la concreta realidad histórico escatología y la eficacia salvadora de la obra misionera en la Pascua de Jesús.

4. Gestión ausente de mucho diálogo intercultural e interreligioso. En esta perspectiva de esta necesidad del despertar misionero no nos sorprende la decisión del Papa de convocar un mes misionero extraordinario de octubre. El Papa pide que la Iglesia se renueve. Francisco interpreta la Maximun Illud.

Álvaro Zamora Gómez

LA ANIMACIÓN MISIONERA EN VISTAS AL OCTUBRE MISIONERO

MESA REDONDA


A NIVEL NACIONAL: José María Calderón Castro

Cuando el Papa Francisco convoca el mes misionero extraordinario pretende que sean las Iglesias particulares las que lleven a término este mes de octubre. Hay varios procesos para realizar ese mes de octubre. Lo primero es Roma. El pontífice encomienda esta labor a las Obras Misionales Pontificas (OMP) en concreto a la Pontificia Unión Misional. Los objetivos de esta institución son crear conciencia de misión, empezando por los sacerdotes y la preocupación por la formación misionera del pueblo cristiano. Una vez hecho el encargo, cada director nacional de las OMP coordina, anima y apoya a los delegados de misiones de cada diócesis a que tomen en serio la celebración del mes extraordinario y a ayudarles para que lo puedan realizar en sus Iglesias locales. Cada diócesis tendrá que organizarse con equipos de voluntarios, colaboradores y con el director diocesano de OMP. Todas las actividades que se promuevan durante el mes no se quedarán en ese mes de octubre, sino que se prolongarán.

En lo que respecta a España se ha organizado un equipo de trabajo para que pueda ayudar al director nacional de las OMP a sacar adelante todo lo que se quiere. Es importante y destacable la presencia de las facultades de teología ya que se necesita la formación en la misión. Los misioneros también están en ese equipo como no puede ser de otra manera (SCAM, CALM…) y otro representante de sacerdotes misioneros.

Desde Roma se pidió organizar un congreso nacional de misiones con motivo del mes de octubre misionero y por ello se formó otro equipo de trabajo para organizarlo. Para ello el director fue a hablar con los decanos de las facultades de decanos de España e involucrarles. De ahí nació un equipo donde están representadas la Facultad de Teología del Norte de España en su sede de Burgos, la Facultad de Teología de S. Dámaso (Madrid), la Facultad de Teología de Valencia, la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, Comillas... No se plantea un congreso de charlas y conferencias, los participantes, en concreto los laicos, tienen que sentirse implicados.

Por último, se ha contratado una empresa de comunicación y organización de eventos ya que tal acto puede escaparse de las manos, es algo que supera. Se realizó un concurso y se eligió una empresa que diera una línea de comunicación común, para dar sentido de unidad dentro de España.

Congreso nacional de misiones el lema del congreso es: “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”. La vocación cristiana por su naturaleza es misionera, de ahí aquello de discípulos misioneros que tanto hace referencia el Papa Francisco. El congreso va a tener lugar en Madrid entre los días 19 y 22 de septiembre. Habrá cinco grandes ponencias que nacen partiendo del lema. Primero se hablará sobre qué es lo que quiere el Papa, luego sobre la misión desde Dios que encomienda la misión a Cristo, después se intentará ver el mundo en el que vivimos como el lugar de la misión, la cuarta ponencia sobre la secularización y el pensamiento único y por último se hablará de la Iglesia como encargada de llevar el Evangelio. De igual manera, cada día habrá seis comunicaciones. El viernes día 20 serán más teológicas y el sábado 21 que serán más pastorales. Por las tardes en general serán mesas redondas. Por ejemplo, en la del viernes hablarán movimientos actuales sobre la misión evangelizadora como estilo diferente a los clásicos institutos misioneros. El jueves 19 se contará con obispos combonianos coincidiendo con un encuentro que tienen a nivel de congregación en Madrid. Como es de esperar también habrá ratos de oración y Eucaristías encargadas a diferentes congregaciones y movimientos. A nivel de España solo habrá un congreso, en todas las diócesis se organizarán cosas durante todo el mes.

Las Misas de inicio serán en conventos de clausura presididas por los obispos de las diócesis y el
cierre será en las catedrales con un envío.

A NIVEL DIOCESANO: Ramón Delgado Lacalle

Burgos es una diócesis peculiar ya que tiene un gran número de misioneros a nivel nacional. A día de hoy son 631 misioneros burgaleses. Acudiendo a las cifras de 1997 vemos que eran 2127. Los misioneros vuelven cada vez más jóvenes, el número de años misionando no es el de hace unas décadas. Vuelven a sus diócesis de origen y están en parroquias destinados como párrocos o vicarios. El gran continente para misionar que es América ha bajado el número de misioneros. En la actualidad contamos misioneros con más de setenta años: 450, de menos de setenta 184 y de menos de cuarenta, 3. La realidad misionera de la diócesis es esta.

Como decíamos, el tiempo que los misioneros están en su destino no es el de ahora. No son los misioneros de antes, no se está toda la vida dedicada a la misión, cada vez se retorna antes. Los objetivos como Delegación de Misiones son la animación misionera en el trabajo de cada día, consolidar la misión de la propia delegación, acoger y acompañar a los misioneros burgaleses y a sus familias, revitalizar la misión misionera de la diócesis y apoyar en el campo de la realidad misionera.

Se plantean actividades a lo largo del año como ya se tuvo en enero sembradores de estrellas donde participaron los niños, en febrero el encuentro diocesano VEM (Vocación, Eucaristía y Misión), la canción misionera y reuniones con catequistas, en marzo tres días de formación con el Simposio de misionología, en abril se tendrá la Misa en la Catedral por centenario del IEME, en junio la clásica Semana de Misionología, en septiembre el Congreso Nacional de Misiones del que hemos hablado anteriormente, y en octubre, mes misionero extraordinario, hay pensadas diferentes actividades divididas en las distintas semanas. La primera semana sería la inauguración con la apertura oficial en el convento de clausura de las hermanas Salesas ya que hace dos años fundaron un convento en África, se tendrán retiros y charlas en diferentes conventos de la diócesis por el obispo emérito de Jaén y natural de Burgos, D. Ramón del Hoyo. En la segunda semana, visitas a colegios y catequesis, se comenzará a enviar testimonios grabados de misioneros y el gran sueño es una exposición de la diócesis respecto lo que ha aportado misionalmente a la Iglesia universal. Mucho material. No limitarse al mes misionero.

EL INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS: CIEN AÑOS AL SERVICIO DE LA MISIÓN: Luis ángel Plaza Lázaro

El Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) es un cauce de las diócesis de España para que los sacerdotes vayan a misiones. Como este cauce hay otros tantos. Sus inicios los tiene en Burgos. Hay que decir que la Iglesia siempre tuvo una preocupación misionera. La urgencia misionera de la iglesia en estado permanente de misión.

Las congregaciones religiosas sintieron la llamada a la misión con más fuerza. Las diócesis, las parroquias, el clero secular etc. no sentían esa misión “ad gentes” como algo importante. En Europa no fue hasta el siglo XVII donde la Iglesia francesa y alemana comenzaron a dotar de importancia a la actividad misionera. En España fue algo más tarde, siglos XIX y XX.

En la Iglesia española aparece un sacerdote burgalés, D. Gerardo Villota, canónigo de la Catedral, de convicción fuerte e insistente, denuncia que en España la misión esta desatendida. Siente que el clero no se movilizaba. Tiene una innovación atrevida para la época en España. Si alguien quería ser misionero tenía que entrar en una congregación. Proponía tres puntos centrales: El centro es la misión, el clero secular tiene que participar de la misión y el ir juntos.

Este es el espíritu que se ha ido trabajado en el IEME. D. Gerardo consigue abrir el “colegio ultramar” situado en la calle Fernán González de Burgos para preparar y formar sacerdotes del clero secular en 1900. Después de estos inicios, el Papa Benedicto XV escribe al arzobispo D. Juan Benlloch el 30 de abril de 1919. El pontífice resalta la capacidad que tiene el obispo como emprendedor para hacerle petición. Esperaba que con su ejemplo otros obispos se comprometieran en esta tarea misionera de formar sacerdotes seculares. Se inaugura el Seminario de Misiones el 3 de diciembre de 1920. Y desde entonces se comienza una historia nueva que no solo está pensada para Burgos sino para toda España.

Llegan las complicaciones ya que el Seminario dependía del obispo de burgos, y la idea era mantener la identidad diocesana, pero con independencia. Había que encuadrar jurídicamente la situación porque se quería ser fiel al carisma primero. El rector de dicho Seminario llega a mandar a Roma hasta cuatro veces los Estatutos de la institución, pero no recibe respuesta.

En 1946 el arzobispo Pérez Platero va a roma se entrevista con el Prefecto que acepta un marco jurídico adecuado para el Seminario de Misiones. Se le considera personalidad propia independiente del ordinario del lugar, nombrando como superior al mismo arzobispo, D. Luciano Pérez Platero.
Durante muchos años se seguía viendo al IEME como una congregación dedicada a la misión. Actualmente la institución misionera trabaja en la posibilidad de crear una sociedad de vida apostólica, una asociación clerical de derecho pontificio y ver como poder mantener mejor la identidad de misioneros diocesanos.

Álvaro Zamora Gómez