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Hna. Ángeles López, superviviente del ataque terrorista en Mozambique: “Merece la pena gastar la vida por la misión”

 Hna. Ángeles López, superviviente del ataque terrorista en Mozambique: “Merece la pena gastar la vida por la misión”

En estos días, la hermana Ángeles López cumple 50 años como misionera en Mozambique. También cumplía 50 años la misión de Chipene, que ella misma fundó. Y la noche del 6 de septiembre, esa misión en la que llevaban adelante dos residencias para estudiantes, una escuela, un centro de salud, y una Iglesia; quedó hecha cenizas, y su hermana María de Coppi, muerta de un tiro en la cabeza.

Por la tarde, ante la alarma de posibles ataques, los misioneros decidieron enviar a los niños a sus casas, pero un pequeño grupo de niñas no pudo marcharse porque vivían muy lejos. Para no dejarlas solas, una misionera italiana decidió dormir con ellas, y Ángeles López y María de Coppi se quedaron en la casa, comentando los acontecimientos. “María, que era siempre muy optimista, me dijo aquella noche: ‘Oye, Ángeles, yo presiento que alguna cosa va a pasar’. A lo que yo respondí: ‘Ay, María, no digas eso; es la segunda guerra que pasamos, no es la primera. Verás que todo va a ir bien”.

Estuvieron juntas hasta dos minutos antes del ataque, cuando se despidieron para entrar en sus habitaciones. “Yo sentí un disparo grandísimo. Entonces salté de la cama para avisar a María de que habían llegado. Cuando yo abrí mi puerta, ellos continuaron disparando. Dieron como cinco tiros. Yo me agarré a la pared lo que pude, y cogí la manilla para decirle ‘María, María, están aquí’. Más cuando fui a ver, María estaba en el suelo”.

La hermana Ángeles entonces intentó huir por detrás, pero se encontró con hombres armados, que la cogieron, y empezaron a prender fuego en las habitaciones. La misionera suplicó que sacaran a la hermana de ahí, para que no se quemara su cuerpo. “Cogieron el cuerpo, lo arrastraron por los brazos a la calle, lo tiraron fuera a la tierra”. Y quedó con los brazos en cruz.

La hermana Ángeles pensó ir corriendo a avisar a su compañera italiana que estaba con las niñas en la residencia, pero no pudo en ese momento. “Fue providencial porque si me hubieran dejado, hubieran descubierto a las chicas”. Estuvo retenida en la puerta de la Iglesia durante cerca de una hora, que a ella le pareció una eternidad, mientras quemaban el templo. “En ese tiempo yo solo pensaba que me iban a matar”. En ese momento deseó que fuera de un tiro y no con catana; como enfermera tuvo en la guerra de la independencia que suturar muchas veces sin anestesia a personas que habían sido heridas de este modo.

En un momento dado, los atacantes le dijeron: “Estás libre, mañana sales de aquí, no queremos tu religión, queremos el Islam”, y la misionera salió “corriendo como una gacela a buscar a mi hermana, que estaba encerrada con las niñas”, y todas huyeron al bosque. “Tuvimos un espacio de unos siete u ocho minutos, que fue lo que Dios nos dio, porque ellos ya estaban regresando en grupos a continuar su trabajo de quemar”.

El bosque era muy denso, y con gran dificultad lograron avanzar. La hermana Ángeles, que tiene 82 años, se quedaba atrás – “se me caía la zapatilla, me enredaba, caía”-, y pidió a las niñas que avanzaran sin ella, pero una de ellas decidió acompañarla, y ayudarla a saber de dónde venían los ruidos, que ella no podía escuchar sin los audífonos. “Y se quedó toda la noche, las dos como dos gatitos ahí cogiditas”.

Al amanecer, cuando ya habían cesado los ruidos, Ángeles decidió regresar, con miedo de encontrarse muertos a los misioneros sacerdotes de la misión. Los encontró vivos, en un edificio que aún ardía y todos salieron antes de que el tejado cayera. En seguida llegó la policía. “Han destruido todo, todo, todo. No ha quedado nada”. La hermana Ángeles recuerda con mucha tristeza ver arder las latas de leche en polvo, que ella daba a “sus niños”, unos 150 pequeños desnutridos.

“Merece la pena”

“Hoy que estoy más tranquila, siento que merece la pena. Y si estoy bien, en enero regreso. Tengo billete de ida y vuelta”. ¿Volverá a Chipene? No se sabe, porque la incertidumbre es grande. “Parece que será imposible recuperarse, es muy difícil. Es la misión que estaba más cerca del límite de Cabo Delgado”. Allí desde hace 5 años hay una guerra cruel, que está avanzando hacia Nampula.

Después de esta experiencia tan traumática, en la que además de perder a su hermana, ha perdido todo –incluido el móvil y los audífonos, que se quedaron entre las cenizas-, esta misionera asegura que ha perdonado a los terroristas. “No tengo que perdonarlos, porque yo nunca los condené; ellos son mandados, son pobrecita gente, drogados, de este lugar que los mandan a hacer eso, pero que no son culpables por nada. Si no hacen eso, los matan a ellos”, explica.

Asegura que no tiene miedo, y que la fe ha jugado un papel importantísimo. “En aquel momento tuve una ayuda fuerte del Señor, estaba bastante serena. Esto ha fortalecido mi fe 100%, si Dios no me hubiera ayudado no hubiera podido soportar cosas de este tipo”. De hecho, al despedirse de los misioneros que estaban allí, les invitó a seguir rezando juntos el rosario.

La misionera comboniana ha aprovechado la entrevista para enviar un mensaje a los jóvenes. “Yo quisiera decir a los jóvenes que merece la pena, que merece la pena gastar una vida por la misión, que hay muchas personas que nos esperan con sed de saber, con sed de conocer a Dios”.

Monseñor Dal Toso: “Las Obras Misionales Pontificias son una familia universal”

 


 “Una red especial e incomparable” en la Iglesia católica, porque, por un lado, está cerca del Papa como su expresión de ayuda y apoyo y, por otro lado, está cerca de las Iglesias locales a las que acompaña en el camino misionero. Es la definición de lo que son las Obras Misionales Pontificias en palabras de su presidente, el arzobispo Giampietro Dal Toso. Así lo explicó durante su visita a Missio Austria, la dirección de las Obras Misionales Pontificias (OMP) de Austria. La visita, que duró dos días y se desarrolló en el corazón de Viena, es la primera que se realiza acompañado por tres de los cuatro secretarios generales de las OMP: el padre Tadeusz Nowak, de la Obra Pontificia para la Propagación de la Fe; el padre Guy Bognon de la Sociedad Pontificia de San Pedro Apóstol; y sor Roberta Tremarelli de la Obra Pontificia de la Santa Infancia. En su encuentro, analizaron y profundizaron en la cooperación con Missio Austria y recibieron información sobre distintos programas y actividades. El presidente de Missio Austria mostró su agradecimiento hacia sus invitados y definió la visita como “un reconocimiento a las numerosas iniciativas organizadas por la sede nacional de las OMP austriacas”.

Las OMP, como semilla fecunda en la Iglesia universal, son para el arzobispo Dal Toso una “única familia a nivel universal”. Por ello, la vivacidad de la Iglesia en muchas partes del mundo suscita coraje. “El número de católicos en África y Asia va en aumento. Esto es un hecho. Por lo tanto, la dinámica y el espíritu de los países de misión pueden animarnos aquí en Europa y mostrarnos una nueva gratitud por la fe”, explica el arzobispo quien reconoce, como hace Missio Austria, que “acompañar a los misioneros es clave para el futuro de la Iglesia”. El presidente de las OMP subraya además que “la formación de los sacerdotes es un punto crucial, porque sabemos su importancia para los pueblos de los países del hemisferio sur”.


 
                                                                                                                    Viena (Agencia Fides) 
 26/09/2022)

Ataque terrorista a una comunidad de las Combonianas en Mozambique

 

“Las noticias sobre las hermanas allí presentes son inciertas”, explica la hermana Enza, “y durante la noche no ha sido posible llegar al lugar para tener una información más precisa. La única hermana con la que hemos tenido contacto es Sor Eleonora Reboldi, que ha escapado a la selva con algunas chicas… Estamos preocupadas por Sor Ángeles López Hernández y Sor Mara De Coppi porque no estamos seguras de cómo están. Estamos en contacto con Sor Laura Malnati. Conforme tengamos noticias, las daremos a conocer. Entretanto, nos unimos en oración por nuestras hermanas y por nuestros hermanos combonianos y por toda la gente…”, concluye el comunicado. Tras la nota se confirmaba lo peor, el asesinato de la hermana De Coppi. También se sabe que las hermanas Eleonora y Ángeles están bien.

Sor Ángeles ya había contado a sus hermanas de congregación los ataques que estaban teniendo lugar en la zona. A unos 10 kilómetros de la misión, la guerrilla había quemado una aldea, asesinado a personas y se había creado el miedo y el terror suficientes para que treinta aldeas más se vaciaran. Aunque el hogar que tienen las hermanas cerró las puertas y las niñas habían sido trasladadas a lugar seguro, la misionera manifestaba que no tenían intención de abandonar la misión. Contaba también cómo se le desgarraba el corazón con la procesión de gente, huyendo, niños llorando, corriendo…

Las misioneras combonianas llegaron a Mozambique en 1954 y desde entonces han acompañado al pueblo y a la Iglesia de Mozambique, sobre todo en los momentos difíciles, como los sufridos durante la guerra civil que asoló el país y en las catástrofes naturales que desgraciadamente se han sucedido. También ahora, que el terrorismo está golpeando sobre todo a los más indefensos.

OMPRESS-MOZAMBIQUE (7-09-22)

 

«La Iglesia en Tailandia es minoritaria pero muy respetada y en crecimiento»

 


José María Rodríguez Redondo nació en Burgos en 1962. Vivió sus primeros tres años en Tenerife, de donde es su madre, y después en Puentedura. Estudió Bachillerato en el Cardenal López de Mendoza e hizo Magisterio para ingresar en el Seminario de Burgos. Fue ordenado sacerdote en 1990. Su primer destino fue la parroquia Sagrada familia de la capital burgalesa, en la que permaneció tres años. Tras pedir permiso al arzobispo inició su preparación como sacerdote misionero en el IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras), en 1995 comenzó su misión en Tailandia, donde permaneció 10 años hasta 2005 en que se traslada a la India durante dos años para hacer un Master en Misionología. Posteriormente es llamado a Madrid para participar en el equipo de dirección del IEME como secretario general hasta 2013 en que vuelve a Tailandia, donde todavía continúa desarrollando su actividad sacerdotal y misionera.

 

Estudiaste Magisterio y tu vocación fue el sacerdocio. ¿Cómo fue eso?

No es complicado. En realidad yo estudiaba Magisterio y me gustaba. Donde surge mi vocación es en el contacto que tuve con la catequesis: yo era catequista y me sentía muy bien, estaba lleno de alegría de transmitir la doctrina de Jesús a los niños. Estuve medio año de discernimiento de mi vocación, yo estudiaba segundo de magisterio y hablé con el rector del Seminario de Burgos, quien me aconsejó que no me precipitara y que antes de ingresar terminara mis estudios. Y así lo hice.

¿Tu vocación de sacerdote va unida también a la de misionero?

En realidad mi vocación misionera se produce dentro del Seminario porque tuve la suerte de participar en algunas convivencias del IEME, el Instituto Español de Misiones Extranjeras, en las que se vive una sensibilidad misionera, y aquello me llamó la atención porque veía cómo seminaristas de toda España se comprometían dando un paso más en su vocación sacerdotal. Y fruto de ello fue también mi vinculación con la Pastoral Gitana, donde comencé a trabajar primero como seminarista y luego como sacerdote. Ello me supuso un enriquecimiento al encontrarme ante otra forma de entender la vida, otra cultura, lo que me hizo abrir horizontes en mi propia vocación de sacerdote.

Mientras eras sacerdote en tu primer destino estabas empeñado en ir de misionero…

Es verdad. Sentía como una llamada especial del Señor a la evangelización misionera, pero tenía que confirmarlo, porque al principio era sólo como una intuición, algo que me atraía. Hablé con el arzobispo de entonces en Burgos, Santiago Martínez Acebes, del que recibí todo el apoyo, me explicó que con los sacerdotes misioneros es toda la diócesis quien se hace misionera. Así que inicié un curso en el IEME para conocer la realidad y los proyectos del Instituto de Misiones y después viajé a Londres donde estuve un año para aprender inglés, que lo consideran imprescindible. Mi destino después fue Tailandia.

¿Qué religiosidad te has encontrado allí?

Es un pueblo muy religioso; allí la religión es un valor en contraposición con Europa y España, donde parece un antivalor. En Tailandia la religión principal es el budismo y también muy influenciados por la religión primitiva, conocedores de que hay algo trascendente que supera lo material, lo que implica un gran respeto por la naturaleza.

¿Cómo está la relación entre budistas y cristianos?

Es una relación fluida, pero la Iglesia en Tailandia está muy en minoría, está diseminada en grupitos y muy esparcida, pero hay total armonía entre budistas y cristianos, cualquier cosa en el día a día se hace en común. Es lo que llamamos diálogo interreligioso de vida, que supone compartir la vida y que todos nos tenemos que ayudar, de hecho compartir celebraciones budistas y cristianos suele ser normal.

Sin embargo el Papa ha pedido un mayor acercamiento. ¿Es posible?

Eso intentamos, aunque no es fácil. El problema es que en el acercamiento cuando nos presentamos como sacerdotes católicos, la gente nos acepta y considera que todas las religiones son buenas, pero falta curiosidad, interés e inquietud por conocer en profundidad el cristianismo. Esa es la tarea pendiente.

¿Hay puntos de unión entre la religión católica y el budismo?

Hay un enorme respeto entre las dos religiones y eso es lo más positivo. El budismo no habla de Dios, tampoco lo niega, pero pone toda su confianza en el hombre. Cada persona debe recorrer su camino y hacerlo de forma personal. Para el budismo eso es vital, pero con sus propias fuerzas, no entienden el poder de la gracia, les cuesta mucho entender eso; el budista considera que debe salvarse a sí mismo y el cristiano sabe que no puede hacer nada sin Dios en su camino.

Difícil misión…

Bueno, ahí estamos, nosotros nos presentamos como sacerdotes de la comunidad en la que viven y eso es una plataforma importante, manteniendo actividades con niños y jóvenes, en los que trabajamos los valores, y también tenemos promoción de adultos, sobre todo en la mujer. Son pequeños detalles que les hablan de que trabajamos por la dignidad de las personas, compromiso con las personas, que es la doctrina de Jesús. Y hay personas que se sienten llamadas a la conversión, lo que para nosotros es una alegría, presentarles a Jesús con sencillez.

¿Hay muchas conversiones?

Poco a Poco. Tenemos una media de dos o tres adultos al año que se bautizan, podemos decir que hacemos cristianos de forma artesanal. Pero la Iglesia en Tailandia no tiene complejo de inferioridad, hay mucha ilusión en el trabajo que nos queda por hacer.

Entrevista Revista Sembrar, nº 1.188/2022 sección Testimonio Vivo por Paco Peñacoba

 

 

Vuelve la Semana de Misionología de Burgos


Se trata sin duda del encuentro misionero con más solera de España, que este año con el lema “Corazón abierto al mundo entero” llega a su 74 edición y que se desarrollará desde la tarde del lunes 4 de julio hasta la mañana del jueves día 7.

Comenzará a las 18:00h del lunes con la inauguración por parte de Mons. Mario Iceta, arzobispo de Burgos y presidente de la Semana de Misionología, y por el decano de la Facultad de Teología, José Luis Barriocanal. La Conferencia inaugural, con el mismo título que el lema de la semana, “Corazón abierto al mundo entero”, correrá a cargo de Mons. Giampietro Dal Toso, presidente de las Obras Misionales Pontificias a nivel internacional.

El martes día 5 de julio comenzará por la mañana con la ponencia “El pueblo de Dios, un pueblo migrante”, a cargo de José Luis Barriocanal, seguida de las comunicación “La frontera a la misión ad gentes y a la misión inter gentes”, a cargo de Carla Díaz de Rivera, de Relaciones Institucionales de AIN, y la Eucaristía. Por la tarde tendrá lugar la mesa redonda de “Historias de Encuentro”, con los testimonios de misioneros en África, concluyendo con unas vísperas en un Monasterio de vida contemplativa y una visitar nocturna a la Catedral de Burgos.

La ponencia de la mañana del miércoles día 6 será “Las OMP, abiertas al mundo entero”, a cargo del padre Dinh Anh Nhue, OFM, secretario general de la Pontificia Unión Misional y director de la agencia Fides, seguida de las comunicaciones de dos delegadas de misiones: Mª del Mar Cugat de Tarragona y Montserrat Prada de Zamora. Por la tarde la Mesa Redonda girará en torno a la animación misionera, con la intervención de Fernando González y Javier López, de la dirección nacional de las OMP, y las Esclavas Misioneras de Jesús de Pamplona.

En cuanto a la mañana del jueves 7, iniciará con la ponencia “Amistad social y fronteras sociales”, a cargo del obispo de Mondoñedo-Ferrol, Mons. Fernando García-Cadiñanos. La conferencia de clausura de Rosa Ortega, FMVD, tiene el sugestivo título “¿La misión está aquí?”.

La inscripción, que se puede realizar aquí, está abierta hasta el próximo 27 de junio. Durante toda la semana se contará con la exposición “100 años del IEME”, sobre esta institución, el Instituto Español de Misiones Extranjeras, tan ligada a Burgos.

 OMPRESS-BURGOS (10-06-22)

“Echad vuestras redes para pescar” (Lc 5,4)


 



Queridos misioneros y misioneras burgaleses:

Este año retomamos la celebración del Día del Misionero Burgalés. En esta jornada nos unimos en oración, en celebración y en comunión a nuestra iglesia diocesana llamada a testimoniar con su vida y con sus obras la fe que ha recibido. En el programa que hemos preparado intentamos conjugarlo todo junto con vuestros familiares y amigos. Sois 538 misioneros/as. Todos estamos invitados y podemos participar de todas las actividades.

La novedad este año es que lo haremos todo en el Seminario de San José, en Burgos, donde podemos aparcar en el patio interior y ya no tenemos que movernos más de allí.

Comenzaremos con la presentación de los misioneros/as que nos acompañéis este día y a continuación tendremos una mesa de testimonios donde algunos de vosotros puedan compartir su apostolado misionero.

D. Mario nos presidirá la Eucaristía en la capilla del Seminario. Quienes queráis concelebrar debéis llevar los ornamentos.

La comida este año nos la prepara la empresa que trabaja en el seminario. Por ello es necesario inscribirse para la comida en nuestra Delegación de Misiones antes del día 21 de junio. El menú es de pasta, carrilladas con guarnición, profiteroles, vino, agua y café. El precio es de 12€.

Quienes no se hayan inscrito podrán asistir sin problema, pero no se les puede preparar la comida, con lo que la deberán llevar. En este caso se habilitarán mesas libres disponibles, por si hay alguien de última hora.

Queremos agradeceros a todos los esfuerzos que hacéis por animar y mantener vivo el anuncio del Evangelio ad gentes. Sois una cara amable que hace visible el Reino entre nosotros. Nosotros rezamos y apoyamos para que vuestra entrega sea fecunda. Os animo a seguir trabajando para que cada vez haya más gente que conozca la Buena Noticia.

Muy fraternalmente,

Ramón Delgado, Delegado de Misiones.

 

Una guerra sin titulares: 800.000 personas han huido del norte de Mozambique

 

Según el Alto Comisionado de la ACNUR, Boris Cheshirkov, la inseguridad ha obligado desde enero a 24.000 personas a huir en el distrito de Nangade, cerca de la frontera con Tanzania: “Las personas que huyen de la violencia han sufrido y presenciado atrocidades que incluyen asesinatos, decapitaciones y desmembramientos de cuerpos, violencia sexual, secuestros, reclutamiento forzado por parte de grupos armados y torturas”, explicaba en una rueda de prensa en Ginebra.

Los desplazados se han dirigido hacia el sur, al distrito de Mueda, en el que ya hay refugiadas 135.000 personas. En total cerca de 800.000 personas han huido de sus hogares desde que comenzara el conflicto en Cabo Delgado en octubre de 2017. Muchos lugares están superpoblados. La cifra incluye a personas desplazadas por los ataques de los rebeldes armados en las zonas de Nangade, Meluco, Macomia y el archipiélago de las Quirimbas, y a las desplazadas por los ataques que tuvieron lugar en diciembre en la provincia de Niassa. La mayoría de las familias que huyen de la guerra viven en comunidades de acogida, mientras que alrededor de una cuarta parte está en campamentos creados especialmente para esta emergencia. El último asalto se produjo el 24 de marzo, cuando un grupo armado atacó Macomia, uno de los principales pueblos de Cabo Delgado, obligando a sus habitantes a esconderse en la selva.

Los obispos de la zona no han dejado de denunciar la tragedia poniendo todos los medios a su disposición para ayudar a los desplazados. El sacerdote misionero de Valladolid, Raúl Marcos, describía en marzo de 2019, lo que ya es un relato que se ha repetido innumerables veces: “Aparecen grupos de desconocidos que entran en las aldeas de la zona central de Cabo Delgado, un área extensa de quizá más de 1.000 Km2, entre Mocímboa da Praia e Macomia, casi llegando a Meluco, y sin mediar palabra comienzan a degollar a todo el que encuentran y a incendiar sus casas. El terror se ha apoderado de la población, que huye abandonándolo todo para salvar sus vidas, porque los ataques no cesan. A día de hoy no hay una explicación de lo que está pasando, y el gobierno dice que la situación está controlada, pero los muertos se suceden y el terror no cesa. Se habla de un grupo islamista, pero muchos hablan también de intereses de explotación de ricos recursos naturales de la zona (petróleo), para lo que interesaría despoblarla para después explotarla. El pueblo mozambiqueño está sufriendo. La Iglesia sufre con los que sufren, y ella misma también está padeciendo en muchos de sus hijos”.

OMPRESS-MOZAMBIQUE (5-04-22)