LOS MÁS POBRES



Mis hermanos los más pobres

viven en casa de barro,
con simple tierra por piso
y el techo sin cielo falso.

Mis hermanos los más pobres
usan una mesa coja,
duermen en un catre viejo,
su armario es poca cosa.

mis hermanos los más pobres
comen escaso el pan de ayer,
transpiran su propio sudor,
tragan saliva sin querer.

Mis hermanos los más pobres
llevan la fiesta en las venas,
prestan sus mismas lágrimas,
comparten gozos y penas.

Mis hermanos los más pobres
soportan hostilidades,
persiguen mejores días,
superan dificultades.

Mis hermanos los más pobres
cuentan con que los ayuden,
mantienen aspiraciones,
sueñan y hasta, se confunden.

Mis amigos los más pobres
tienen los pies en el suelo,
saben echarse una mano,
miran con fe hacia el cielo.

Mis amigos los más pobres
tienen nombres y apellidos:
apenas les sirven de algo,
de algunos son conocidos.

Mis amigos los más pobres
son rudos y no huelen bien.
Son los primeros del Reino:
recibirán el cien por cien.

Mis amigos los más pobres
ni son guapos ni son santos.
Son viva imagen de Cristo
hecho pobre entre tantos.

Mis amigos los más pobres
me inspiran simplicidad,
me piden sincera entrega,
me animan a perseverar.

Mis amigos los más pobres
son un tesoro escondido
que me he encontrado en El Alto,
por el que todo he vendido.


Amigos míos –no tan íntimos todavía, pero amigos- son Jesús de Nazaret, Francisco de Asís, Nazaría Ignacia.
También amigueo con Vidal alias el Mogli, Antonia la del grupo Frater, Florencio el borrachito de Mururata.

Juan Carlos Devesa
Misionero Burgalés “El Alto de Bolivia”