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El padre Ortega desarrolló una vasta obra social en la Región de Ñuble.

Obispado de Chillán informa fallecimiento de sacerdote español José Antonio Ortega

A los 81 años de edad falleció en Chillán el sacerdote español José Antonio Ortega. El padre José Antonio nació en Burgos, España, el 15 de Junio de 1937. Realizó sus estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, animado siempre por su afán misionero. Fue uno de los estudiantes inquietos que asistieron a la recordada reunión con el obispo de la época, monseñor Eladio Vicuña, cuando el año 1958 él acudió a la casa de estudios española para conversar con jóvenes que se sintieran motivados por el ardor misionero y quisieran viajar a Chile.


Arribó a Chile en 1960. Fue nombrado cura párroco de la localidad de El Carmen, en donde pudo proseguir con su labor de formación y promoción de líderes. Más tarde fue trasladado a Chillán, en donde atendió sectores poblacionales como las poblaciones Rosita O’Higgins y El Roble.



Además, estuvo a la cabeza del Centro de Formación Integral Diocesano, promoviendo Cursos de Teología a Distancia con la comunidad cristiana de Madrid. Asimismo, integró el Equipo Promotor del Movimiento por un Mundo Mejor (MMM), surgido a raíz del Concilio Vaticano II. Impulsó el programa “Nueva Imagen de Parroquia”, que trataba de incorporar a todos los sectores de la población en un programa común que acogía las aspiraciones y celebraciones populares.



Fue párroco de Yungay y, posteriormente, cura párroco de San Juan de Dios en la ciudad de Chillán a partir del año 1993. En enero del 2014, el padre Ortega recibió la nacionalidad por gracia de parte del Congreso Nacional junto a los sacerdotes Ramón Seco y Andrés Lacalle. 



En los últimos años creó el Hogar “Casa de acogida mamá Teresa”, destinado a acoger a adultos mayores en situación de precariedad económica. Esto, después de haber impulsado la creación de la Fundación Padre Chango, destinada a brindar acogida, protección y ayuda para la rehabilitación a personas jóvenes adictas a la droga.



Sus restos están siendo velados en la Capilla Santa Ana, ubicada en El Golf 406 y sus funerales se desarrollarán este sábado 8 de junio en el Mausoleo de la Colonia Española del Cementerio Municipal de Chillán tras una misa que será oficiada en la Catedral de la ciudad a partir de las 10.00 horas. 


Fuente: Comunicaciones Chillán


Chillán, 06-06-2019

Asesinan en República Centroafricana a la religiosa burgalesa Inés Nieves Sancho

La religiosa, perteneciente a la congregación francesa de les Filles de Jesus de Massac, tenía 77 años y fue degollada el pasado fin de semana.


Inés Nives Sancho, misionera burgalesa de 77 años de edad, fue asesinada en la noche del domingo al lunes pasados en la pequeña localidad de Nola, una población perteneciente a la diócesis de Berberati, en República Centroafricana, donde trabajaba desde hacía 26 años.

Según detalla el Osservatore Romano, la religiosa –que vivía sola– fue degollada y su cuerpo fue hallado en la mañana del lunes en en mismo lugar donde enseñaba a coser a las niñas del lugar, cercano a la frontera con Camerún. Al parecer, unos desconocidos la raptaron y la llevaron a esta escuela, donde la religiosa, perteneciente a la congregación francesa de las Hijas de Jesús de Massac, intentaba favorecer una vida más digna a las más jóvenes del pueblo. La religiosa, que también poseía la nacionalidad francesa, ha sido enterrada en la jornada de hoy martes, ya que la propia familia había expresado su deseo de que su cuerpo fuera sepultado en la zona donde ejercía la misión.

Aún se desconocen los motivos de la agresión y ningún grupo terrorista ha reivindicado la autoría del crimen. No olvidemos que República Centroafricana está sumida en una cruenta guerra civil desde 2013, donde los cristianos sufren, al igual que toda la población, los ataques de los catorce grupos enfrentados, si bien la zona donde trabajaba la religiosa burgalesa «era bastante tranquila». Según detalla el burgalés Jesús Ruiz Molina, obispo auxiliar de Baangassou, una diócesis a más de 1.000 kilómetros de donde ha sido asesinada la misionera, la guerra parece estar remitiendo, si bien todavía tienen que sufrir las consecuencias de las armas.

En concreto, en la diócesis donde ejerce su ministerio el burgalés, «todavía hay tres parroquias que están bajo las armas», incluso una, de 20.000 habitantes, fue atacada el pasado 1 de enero; por no olvidar los dos vicarios y cinco sacerdotes asesinados el el último año. «No es que sea una persecución contra los cristianos –detalla el prelado–, pero estamos en medio de la guerra y sufrimos sus consecuencias. A pesar de todo, se muestra esperanzado: «Empezamos a circular con cierta tranquilidad, pues ya no hay tanta violencia como antes». El problema en la actualidad está los 1,2 millones de desplazados que se han quedado sin casas y están sumidos en la pobreza. Aún así, «somos optimistas y esperamos que las armas se paren en todo el país, sobre todo en las periferias».

Fuente: Archiburgos

“Sin cruz no se va a ninguna parte”

La vida misionera de Lucía García en República Dominicana y Colombia

OMPRESS-COLOMBIA (3-04-19) La hermana Lucía García cuenta a OMPress lo que ha sido su vocación y su vida como misionera dedicada a los demás, de la que da muchas gracias a Dios:

“Soy una religiosa de la Congregación Hijas de Jesús. Mi nombre es Lucía García Ríos. Nací en un pueblito de la Provincia de Burgos en un hogar muy cristiano. Cuando tenía 10 años la familia nos trasladamos a Madrid. Allí conocí a las Hijas de Jesús y al contacto con ellas sentí la llamada del Señor. Ingresé en la Congregación el 21 de noviembre de 1952. A los pocos meses de emitir mis Primeros Votos recibí una llamada de la Madre General dándome el destino a una nueva fundación en República Dominicana. Quedé sorprendida, pero disponible al querer de Dios.

Como la nueva fundación era un Politécnico, me enviaron con otra hermana, también con el mismo destino, a conocer los talleres que teníamos en Málaga y así aprender algunas de las artes que se enseñaban allí. Me llamó la atención el bordado en tul y lo aprendí pronto y bien. Recopilé todo el material que pude para enseñarlo en mi nuevo destino. A finales del año 1955 viajamos a Santo Domingo.

¿Qué supuso en mi vida este destino? Un desgarrón muy grande. Por aquel entonces un destino al extranjero era para toda la vida. La despedida para siempre de mis padres, de mis hermanos y de mi patria supuso un dolor profundo y lloré en el avión. Al aeropuerto sólo me acompañó mi padre. Mis dos hermanas mayores habían ingresado en la vida religiosa, los otros eran pequeños y mi madre no tuvo valor para despedirme allí y me despidió en casa. Junto a este dolor, yo sentía la fortaleza del Señor y la seguridad de que Él estaba siempre conmigo y eso me daba valor. En Santo Domingo nos esperaban tres hermanas y con ellas viajamos a Santiago de los Caballeros, nuestro destino.

Todos los días nos trasladábamos al lugar de trabajo en un coche tirado por un caballo, era una Escuela Industrial. Tuvimos una gran acogida por parte de la Directora y profesoras y, entre ellas y nosotras creció una linda amistad. Al contacto con la gente iba experimentando y valorando su sencillez, su apertura, su acogida y el pueblo dominicano se iba adentrando en mi corazón. Pronto me sentí allí muy feliz. Cada año, al terminar el curso, colocábamos una bella exposición con los trabajos que habían hecho las alumnas, en un salón grande que nos prestaba la Gobernación. Esta exposición la visitaban muchas personas de Santiago y así nos íbamos dando a conocer.

Por aquellos años yo era profesora de bordado en tul y como las mujeres tenían que entrar en el templo con la cabeza cubierta con una mantilla o velo, las mantillas bordadas tenían mucha aceptación. Hasta para la nieta del Presidente Trujillo nos encargaron una mantilla blanca para la Primera Comunión que le cubría toda la espalda. Entre tanto, Trujillo mandó construir el gran Politécnico Nuestra Señora de las Mercedes y cuando estuvo terminado nos trasladamos a vivir en él porque allí nos hicieron la vivienda para las hermanas. Una vez instaladas y como el alumnado aumentó considerablemente, además de las clases de la parte técnica, se abrieron la Primaria, el Bachillerato y el Bachillerato Comercial.

Las alumnas eran todas de barrios populares y vivían distantes del Politécnico y las trasladaban en varios autobuses o guaguas. La comunidad fue aumentando porque hacía falta personal docente para esta obra tan grande y tan bonita. En Santiago viví muy contenta en Nuestra Señora de Altagracia, también Centro Oficial, como coordinadora de la Sección Primaria. Estando allí estudié una Licenciatura en Administración Educativa y la terminé con gran éxito.

El tiempo iba pasando… y en los 21 años que viví en república Dominicana, la consideré como mi segunda patria. Allí me sentí muy feliz y el Señor me dio sus dones y gracias a manos llenas, aunque no dejé de experimentar y sentir alguna cruz, porque nuestra vida es gozo y dolor y como dice nuestra Santa Fundadora “sin cruz no se va a ninguna parte”.

En septiembre de 1977 vine destinada a Colombia. Esta salida me produjo otro desgarrón; lo sentí mucho, pero acepté la voluntad de Dios. En este bello y querido país llevo 42 años trabajando en diferentes lugares y desempeñando distintos cargos. Esta labor la llevé en dos ciudades del país: Bucaramanga y Bogotá.

Tuve un intervalo de 4 años en Venezuela en una Casa de Ejercicios Espirituales de la Compañía de Jesús en Mérida. Es un lugar bellísimo y la pastoral que allí se hace es extraordinaria. Van grupos de toda clase de personas. Allí fui muy feliz. Después volví a Bogotá y mi labor consistió en preparar niños/as para la Primera Comunión, visitar enfermos a los que les llevaba la Comunión.

Ahora resido en Bucaramanga donde pasaré los últimos años. Tengo otras dos hermanas Hijas de Jesús; Una de ellas estuvo en Filipinas casi 30 años, después vino a Colombia donde reside actualmente en la misma comunidad que yo, está en silla de ruedas porque tiene una fuerte artrosis que la impide caminar. La otra está en Bolivia desde hace muchos años, feliz y realizada. Doy muchas gracias a Dios por la llamada que Él nos hizo a la cual supimos responder”.


La religiosa española que regó de pozos Senegal

Sor Hortensia Perosanz junto a un grupo de beneficiarias de sus proyectos 

Las mujeres de M’bour iban a por agua mientras los hombres se dedicaban a emborracharse. Todo cambió cuando sor Hortensia Perosanz intervino e impulsó la construcción de 200 pozos de agua. La religiosa será protagonista este sábado en La noche de Cadena 100 


M’bour, Senegal. La imagen era tan surrealista como injusta. «No había agua y las mujeres se tenían que ir lejísimos a buscarla. Mientras, los hombres se tumbaban debajo de un árbol y se dedicaban a jugar y a emborracharse». Sor Hortensia Perosanz, de la orden de la Inmaculada Concepción de Castres, estaba dispuesta a darle la vuelta a la situación y comenzó a formar a las mujeres. Esto levantó suspicacias entre los hombres, que «me acusaban de ayudarlas a levantarse contra ellos». Nada más lejos de la realidad. Sin embargo, esta religiosa burgalesa aprovechó las protestas de los hombres para involucrarlos en el proyecto y ayudarlos a solucionar sus problemas concretos: «Vosotros, ¿por qué no os ponéis a trabajar? No tenéis agua para el campo: ¿por qué no hacemos un pozo?». La propuesta parecía improvisada, pero detrás había un profundo análisis de la situación. La falta de agua afectaba a la salud de las personas, a la de los campos –de los que solo surgían brotes verdes cuando aparecía la lluvia–, condenaba a las mujeres a una larga caminata y los hombres lo utilizaban de escusa para resignarse a un destino a la sombra ¡de los árboles!, con el consiguiente mal ejemplo para sus hijos. Entonces, comenzaron a recopilar donativos con los que fueron construyendo, uno a uno, hasta 40 pozos. «Cambió por completo la vida en el pueblo», asegura Perosanz, que tiene 76 años y lleva 53 de misión en Senegal. «Todas las familias hicieron un huerto», lo que contribuyó a un aumento de su nivel económico: «antes no tenían casi ingresos y tenían que malvender el mijo para poder comprar un poco de petróleo para las lámparas. El agua aumentó considerablemente las cosechas, los ingresos por la venta de los productos y así las familias podían hacer frente a los gastos de la casa y del colegio más fácilmente». Por otro lado, las mujeres ya no tenían que dedicar tiempo a la tediosa y extenuante tarea de ir a por el agua y los hombres abandonaron la sombra para entregarse al cultivo. «Ahora los niños ven a sus padres trabajar, eso también educa y les podemos exigir que ellos también trabajen en la escuela», afirma sor Hortensia. Aquellos fueron los primeros 40 pozos impulsados por la religiosa, que se hizo monja a los 21 años con la ilusión de irse a África a cuidar a los leprosos. Sin embargo, sor Hortensia replicaba este modelo con cada cambio de misión ordenado por su congregación y así ya ha construido más de 200 por todo Senegal, lo que le ha valido el sobrenombre de la monja pocera. Pronto se sumarán otros 50 en la zona de Sangué, donde actualmente reside la religiosa. «Aquí cuesta más trabajo excavarlos. Hay muchas más rocas en el suelo y es una labor que hacen a mano. Ahora nos cobran 50.000 francos por metro cuando en M’bour pagábamos solo 6.000», asegura. 

Uno de los primeros 40 pozos que sor Hortensia impulsó en M’bour


Más allá del agua 

Con las mujeres, el proyecto estrella es el de la jabonería. «De forma directa, damos trabajo a cinco mujeres, pero indirectamente a varias más. Son muchas las que vienen, compran nuestros jabones y luego los revenden», explica. Si bien es cierto que el programa al que más esfuerzo dedican en la actualidad las cuatro religiosas de la comunidad de Sangué es a la escuela, donde reciben diariamente a cerca de 160 niños. «En este pueblo faltaba la educación. Hay una escuela pública, con la que nos llevamos bien, pero están siempre de huelga y no tienen la misma seriedad. Nos ha dado muchas alegrías, sobre todo porque ha contribuido a normalizar las relaciones entre los musulmanes y los católicos», asegura Perosanz. 

Pero si todos estos proyectos han podido salir adelante, así como el dispensario médico y la casa de acogida para voluntarios que también regentan las religiosas de la Inmaculada Concepción de Castres, ha sido por su propio esfuerzo, el de su congregación y la constante ayuda económica que «me ha brindado Manos Unidas en todas las misiones en las que he estado. Me han ayudado muchísimo».

Ahora, desde la ONG católica han vuelto a responder a la petición de ayuda de la monja pocera. El objetivo es «construir las dos clases que nos faltan para completar el ciclo escolar y poder entregar a nuestros alumnos el certificado escolar», explica la religiosa. La construcción se financiará gracias al acuerdo de colaboración entre Cadena 100 y Manos Unidas, que decidieron destinar parte de la recaudación obtenida de la venta de entradas del concierto solidario La noche de Cadena 100 2019 –que se celebra este sábado, 23 de marzo– al proyecto de sor Hortensia Perosanz y sus hermanas.

Redacción: José Calderero de Aldecoa @jcalderero ; Fotografías: Manos Unidas/ Irene H. Sanjuan Manos Unidas/ Marta Carreño (Artículo publicado en Alfa Omega)


Una Iglesia peregrina... y en bicicleta

P. Luis Carlos Rilova desde Lusulu (Zimbabue)



Había organizado la semana con varias reuniones en Hwange, a 200 kilómetros de la misión de Lusulu. Tenía todo listo para matar no menos de cuatro pájaros de un tiro, pero este me salió por la culata.

La situación en Zimbabue es insostenible: los precios se han multiplicado por tres, el dinero es virtual y los pagos se hacen a través del móvil, con tasas del 2 % a favor del Gobierno por cada transacción. Hay filas kilométricas en las gasolineras y, para más inri, el Gobierno ha subido el combustible un 250 %, por lo que el litro ha pasado a valer 3,15 dólares, el más caro del mundo. Así que hemos empezado la semana con un paro general de tres días. Los médicos están en huelga desde diciembre y los profesores han empezado otro que puede durar meses.

Así las cosas, tenía que buscar un «plan B» para la semana. Al ojear L’Osservatore Romano di con unas palabras que el Papa Francisco dirigía a unos seminaristas: «La Misión es algo que el Espíritu nos empuja a hacer: salir hacia fuera, estar siempre en salida. Y salir hacia fuera sin llevar un mensaje, una buena noticia o solo para dar un paseo, es salir hacia afuera sin eficacia». Estas palabras me recuerdan que tengo que dejar el sofá y salir a hacer algunos trabajos pendientes en la Zona 2.

Así pues, bien temprano, pertrechado de agua y preparada la mochila, monté la bicicleta en la camioneta. Fui a animar a un matrimonio que atraviesa una pequeña crisis. Después de visitar otras dos casas, me moví unos kilómetros para pasar la noche con otra familia. Al día siguiente, de madrugada, monté en la bicicleta y me adentré en una zona de acceso más difícil. Visité a la gente que ha dejado la Iglesia, a un catequista, a una pareja que lleva años sin dar el paso al bautismo... La bicicleta me dio la oportunidad de saludar a los transeúntes en los caminos, a los que estaban trabajando en las fincas, o a aquellos que estaban a la puerta de las casas.

Después de un día agotador pedaleando, subiendo y bajando de la bicicleta, bajo un sol despiadado, llegué a la casa de la señora Nhliziyo. Es una de las agentes pastorales de la misión, el brazo derecho de los sacerdotes. Bien preparada, multifacética y con recursos, posee un sinfín de cualidades que pone al servicio de las comunidades de esta zona: es catequista, anima a los cristianos de esta zona con la liturgia y el canto; da cursos a los líderes y catequistas. Además, se dedica a su familia y organiza las tareas propias de una casa africana: buscar leña, proveerla con agua, mantener las chozas, el ganado, los campos...

En su casa pude reponer fuerzas con un refresco y unas magdalenas caseras de las que di buena cuenta. Charlamos largo rato sobre la vida de la comunidad cristiana y nos despedimos. En el último tramo de un camino arenoso y empinado me tocó empujar la bici durante un buen rato. Aún me quedaban un par de visitas en una zona cercana, pero una abundante lluvia hizo impracticables los caminos, ahora resbaladizos y llenos de lodo. Así que opté por dejar descansar a la bici y la puse en la parte trasera del vehículo.

Es verdad que el vehículo me presta un servicio impagable, pero me doy cuenta de que ir a pie o en bicicleta va más acorde con el contexto que me rodea. Algunos domingos voy en bicicleta a celebrar la Misa y muchas veces pedaleo para llevar la comunión a los enfermos, visitar a las familias o para conocer mejor los rincones de la zona. Ropa cómoda, unas zapatillas y la mochila a la espalda son sinónimos de una iglesia en salida más en consonancia con el Evangelio y la Iglesia del Papa Francisco.

(Artículo publicado en Revista Mundo Negro Marzo 2019)

CUESTA ARRIBA Y CUESTA ABAJO


La cuesta de enero para algunos es todo el año. Es el caso del Zunda, una mujer que saca adelante a sus tres hijos ella sola, o de Guguletu, una joven con discapacidad física que quiere seguir estudiando en la universidad. Nos lo cuenta el misionero burgalés Luis Carlos Rilova, que lleva 10 años en Zimbabue.

Ya llevamos varios meses de caída en lo que respecta a la economía del país y la verticalidad de la pendiente es una auténtica pared para la mayoría de las familias. El dólar desde 2009, está siendo sustraído en millones fuera del país; y, en menor escala, se esconde debajo del colchón de casa. Si bien cierto es que, en las zonas rurales, este fenómeno no sucede; primero, porque no hay trabajo ni salarios; segundo, porque no hay colchón. La agricultura de subsistencia en este mundo globalizado y capitalista no da para pipas y no puede, ni por asomo, tapar los agujeros que van saliendo.

Bina-Zunda, es una mujer de 39 años. Está sacando adelante a sus tres hijos, dos chicos y una chica; el mayor tiene 18 años. Viven en Compound, pequeño núcleo de población de Lusulu en una choza prefabricada de metal de 12 metros cuadrados que alguien les ha prestado. Sus escasas propiedades son algunas ropas personales y los cacharros para cocinar. Zunda, el hijo mayor, duerme en la misión y me ayuda en muchas chapucillas; pues, en la metálica caja cerillas no existen compartimentos ni privacidad alguna. Su padre lleva varios meses sin aparecer y aduce que no encuentra trabajo. Ni siquiera ha venido a casa por Navidad, como el turrón, para ver qué es de su esposa e hijos y pone la excusa que no tiene dinero para el transporte, cosa que no es verdad. Así pues, Bina-Zunda  –la madre de Zunda como aquí se la conoce- se acercó a contarme su problema. No se atrevió a levantar la cabeza y con su bajo tono de voz manifestaba su decepción. Su deseo es que sus hijos continúen los estudios en la escuela secundaria, pero no encuentra ni un pequeño trabajillo para poder pagar la matrícula. Necesita noventa dólares americanos por trimestre además del material escolar, una mochila, un uniforme y unos zapatos para cada uno y quince dólares más para el pequeño. “No te preocupes –le dije-. Como Zunda es un muchacho avispado y siempre dispuesto para echar una mano en los trabajos de la misión, ayudaré con lo que otros me dan para vosotros”. También le he comprado en la ciudad unos zapatos nuevos que él usará para ir al instituto; es que daba vergüenza ajena ver el calzado que llevaba. Estos tres muchachos y su madre son todo un ejemplo que muestra que ser pobre no significa ser miserable. Tienen una dignidad y educación admirables y me enseñan que por muy cuesta arriba que se ponga la vida siempre hay un modo de escalarla.

Gugulethu

La otra historia que os quiero compartir es la de Gugulethu, una joven de 19 años que vive en la misión donde trabajé anteriormente. Gugu, fue mi profesora de ndebele y venía a la misión muchas tardes al salir de la escuela junto con otras niñas, cuando yo aprendía la lengua local. Ahora quiere seguir estudiando, aunque no ha pasado algunas asignaturas del examen de secundaria. Me dice que no quiere terminar embarazada tan joven como la mayoría de las chicas de su edad; quiere estudiar porque, además, tiene una discapacidad en su mano derecha y sería muy duro trabajar la tierra. Yo le había prometido ayuda para los estudios, por eso como no tiene dinero para el autobús, a las cuatro de la mañana se ha puesto en camino con una amiga hacia la misión donde estoy, y después de 50 kilómetros a pie, cuando sólo les faltaban 10 para llegar a Lusulu, ya al atardecer, el autobús les montó en el último tramo. Esas sí que son subidas empinadas, con rectas interminables y bajadas de una pendiente del 14% de desnivel.

Pero, a pesar de las cuestas empinadas con que la gente se topa en el camino, nunca pierden la esperanza y casi siempre encuentran unas manos amigas que hacen que el camino sea cuesta abajo.

(Publicado en Aguiluchos 682/Enero 2019)



Títeres y juegos para promover la cultura de paz en Ecuador

El sacerdote y misionero burgalés José Antonio Maeso trabaja en el proyecto «Nación de Paz», que promueve la cultura del encuentro y la paz en Ecuador a través de juegos y títeres.


José Antonio (i), junto a un colaborador y Pazita
José Antonio Maeso es burgalés, sacerdote diocesano y misionero en Ecuador desde 2001, primero durante cinco años en Puyo y ahora en la provincia de Esmeraldas, una de las zonas más violentas del país, fronteriza con Colombia. Su labor fundamental es promover la cultura y educación para la paz empezando por los propios docentes, a través del proyecto social Nación de Paz, una iniciativa del Vicariato Apostólico de Esmeraldas que pretende dar respuesta a los desafíos de la niñez, adolescencia y juventud víctimas de la violencia. Además, es capellán de la cárcel.

El equipo de José Antonio no está formado por personal contratado, sino por muchachos que vienen del mundo de las pandillas y que han sido víctimas de violencia. «Todos saben qué es una balacera, cómo es un motín en la cárcel, todos han sido víctimas, han mamado la violencia y se han convertido en constructores de cultura de paz. Es gente que sabe a lo que juega», advierte. Y es que el juego (títeres, fútbol callejero, arte urbano) es la herramienta que utilizan para construir esa cultura de paz, una metodología admitida e integrada en el sistema nacional de educación. «El juego nos relaja, nos da mucha libertad y a la vez quita mucha peligrosidad a nuestro trabajo», asegura. «No se nos ve como una amenaza».

«Yo creo que nuestra misión fundamental no es cambiar el mundo, porque está bien complicado, pero sí hacer personas resilientes, personas supervivientes y sobrevivientes que, en medio de las dificultades, vean motivos de esperanza. Nosotros decimos que trabajamos en la prevención, que es como el jarabe para la tos, y la provención, que es como una mochila de herramientas que nos ayuda, cuando estalle el conflicto, a tener las habilidades suficientes para que sea de menor intensidad».

«También nos hemos convertido un poco en los bomberos de las emergencias educativas». El Estado acude a ellos para intervenir directamente con los profesores, con los niños, con toda la comunidad, y ofrecer atención psicosocial ante sucesos graves como secuestros, abuso sexual, incluso suicidios. «Acabamos siendo un instrumento de mediación».

Cuando comenzó a trabajar en el proyecto hace más de diez años hubo ciertos recelos por ser cura, reconoce. «Son países que generalmente, en cuanto a la educación, quieren ser muy laicos, para nosotros ha sido una dificultad». No obstante, aclara, «si a veces no podemos anunciar explícitamente el evangelio, anunciar a Jesús, sí lo hacemos implícitamente. Ahora que estamos en Navidad, cuando decimos que el nacimiento de Jesús se anunció como ‘gloria Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres’ o que cuando resucita dice ‘la paz esté con ustedes’, al trabajar en educación para la paz estamos transmitiendo los valores del evangelio. Al fin y al cabo, no creo que ser misionero sea tanto hacerlo de una forma explícita sino anunciar los valores del Reino de forma implícita».

De hecho, en su último proyecto educativo, «El tesoro de Pazita» (Pazita es un títere, mujer y afro, para más señas, que se ha convertido en todo un referente), José Antonio se encarga de poner en boca de este personaje los mensajes del papa Francisco, el Magisterio de la Iglesia sobre la violencia, la movilidad humana… «Cuando escuchan el mensaje, dicen: qué bonito, qué bien escribe, padre… “No lo digo yo, lo dice Pazita”, respondo. Quizá esto sirva un poco también para eliminar prejuicios, para dar una visión de la Iglesia diferente. Creo que también con nuestra presencia rompemos estereotipos. “¿Por qué haces eso?” Porque es de derecho. Porque esto viene de mi Iglesia, de mi casa, y os lo compartimos. Esto también es Iglesia, Iglesia no es solo la que sale en los escándalos y en las noticias».
 (Publicado en Revista Sembrar nº 1112/2019)

Los misioneros en Japón y su palabra de vida a los “Hikikomori”


Misioneros por el Mundo nos lleva el sábado 29 de septiembre hasta Osaka, la segunda ciudad más grande de Japón. Allí, los misioneros españoles cuidan a la pequeña comunidad de fieles de la Iglesia Católica (sólo un 0.4 %), ofreciendo asistencia espiritual y social a una población que lo tiene todo, pero que sufre, sobre todo entre sus jóvenes un fenómeno de aislamiento y dificultad para comunicarse que los japoneses han bautizado como “hikikomori”.
En la Iglesia de la Sagrada Familia, de Osaka, se encuentra el misionero Miguel Ángel Aragón Moreno, sacerdote diocesano de Cuenca, y perteneciente al Instituto de Misiones Extranjeras (IEME). Unas 26 personas están en este momento en el grupo de Introducción al Cristianismo que ofrece la parroquia, para poder bautizarse en Pascua. El año pasado, hubo más de 50 bautizos, aunque hacerse cristiano no es una decisión fácil; como dice el misionero, eso implica para muchos cristianos romper con su familia. Miguel Ángel afirma que para los problemas de los japoneses, como el suicidio, el “hikikomori”, o la soledad, son importantes los valores del Evangelio y la presencia de los misioneros. Otra de las dimensiones que el misionero cultiva en Japón, es el diálogo interreligioso “de oración y de a pie de calle”.
El claretiano Félix Martínez San Martín, nacido en Aranda de Duero (Burgos), lleva 36 años en Japón. En Hirakata (una especie de “ciudad dormitorio” de Osaka), atiende la iglesia de la Virgen de Guadalupe, la única para una ciudad de cerca de 450.000 habitantes (unos 1.600 católicos). Este templo se construyó recién terminada la Guerra Mundial, con donativos de los mexicanos (por eso su advocación es la de Guadalupe). A ella pertenecen los parvularios católicos que atiende el padre Félix, donde los niños japoneses aprenden a rezar.
Otro claretiano, el misionero Josep María Abella, nacido en Lleida, fue el superior general de esta Congregación entre 2003 y 2015. Cuando el misionero recibió a Misioneros por el Mundo, el Papa Francisco no le había nombrado todavía obispo auxiliar de Osaka (fue consagrado el 16 de julio en la Catedral de esta diócesis). Abella afirma que sólo a partir de la vivencia personal de la fe, de contar la propia experiencia, se puede abrir el camino al Evangelio entre los no creyentes. En el Centro Pastoral Social de la diócesis de Osaka, la Iglesia Católica trabaja por los derechos humanos y la justicia social, y ofrece ayuda a refugiados, inmigrantes, indocumentados, y también a un grupo de japoneses poco conocidos, los “Buraku”, que son los marginados de Japón. En esta “realidad eclesial pequeña pero significativa”, el hoy obispo auxiliar de Osaka, afirma que el único poder de la Iglesia en Japón es “el poder de la transparencia, de la sinceridad y de la conexión entre lo que dice y lo que hace”.
Misioneros por el Mundo se emite los sábados a las 11,40 (después de la Misa). Los programas pueden verse en redifusión los martes a la misma hora.
También se pueden seguir en directo on line en: http://trecetv.es/directo y tras su emisión, pueden verse en la web del programa http://trecetv.es/programas/misioneros-por-el-mundo


Hoy nuestros misioneros Burgaleses de Perú en "Misioneros por el mundo"

El programa Misioneros por el Mundo muestra hoy la labor de los misioneros en la Selva de Perú

No te pierdas esta entrega de “Misioneros por el mundo” hoy en 13TV a las 21:15h, en la que seguirás descubriendo nuevos rostros de los 13.000 misioneros españoles que están entregando su vida a Dios y a los demás en todos los rincones del mundo.
El programa misioneros por el mundo presenta a cuatro misioneros, 3 burgaleses y una palentina, que viven en San Ramón (provincia de Chanchamayo), en una región de 40.000 habitantes, con apenas 2 parroquias, y con poblaciones muy dispersas entre sí.
Conoceremos a tres misioneras religiosas Franciscanas del Espíritu Santo que a pesar de ser octogenarias y de llevar muchos años como misioneras, tienen una vitalidad desbordante.
Casilda Rilova, Franciscana del Espíritu Santo (Franciscana de Montpellier), nacida en Sasamón (Burgos) colabora estrechamente en la parroquia, donde prepara a niños y adultos para recibir los Sacramentos de la Iniciación Cristiana.
Margarita Torrecilla, 
Franciscana del Espíritu Santo (Franciscana de Montpellier), nacida en Valluércanes (Burgos) que es enfermera, atiende un hogar donde son abandonados ancianos, niños, discapacitados… y no duda en coger su moto para ir a evangelizar a los sitos más inhóspitos, donde la mujer es especialmente marginada. También Felicidad Labrador, con más de 55 años en Perú, la mayoría en Lima, se encuentra ahora en Huacará, donde acude infatigable a las casas de los ancianos que no pueden ir a la parroquia, para llevarles la comunión.

Con 51 años, el padre
Alfonso Tapia, sacerdote diocesano incardinado en Perú, nacido en Burgos, es el joven del grupo. Siendo profesor de Matemáticas, Alfonso llegó a Perú como voluntario. Allí sintió la llamada del Señor para ser “sacerdote misionero”. En San Ramón, como confesó al periodista durante el reportaje, están “en el paraíso”, y somos nosotros, dijo entre bromas lo que estamos “en una selva de cemento”.

AYUDA PARA EL CONGO

  LA RELIGIOSA BRIVIESCANA DOLORES GARCÍA PROMUEVE UN PROYECTO SOCIAL PARA NIÑOS DE LA CALLA EN LA CIUDAD DE KINSHASA. EL PRESUPUESTO TOTAL ES DE 55.000 EUROS Y BUSCA 12.000 EUROS PARA COMPLETAR LA FINANCIACIÓN


La misionera briviescana Dolores García promueve un proyecto social para niños de la calle en Kinshasa (República Democrática del Congo) presupuestado en 55.000 euros y busca 12.000 euros para completar la financiación. Para sacar adelante el programa cuenta con fondos aportados por las Hijas de la Caridad (24.000 euros) y por la ONG Coperación Vicenciana para el Desarrollo (19.000 euros). La finalidad es reforzar la actividad del Centro Thalita Cum, un equipamiento social que tiene por objetivo mejorar la calidad de vida de 50 niños y niñas de la calle favorenciendo la integración en familia o en un centro, facilitando una formación integral y el desarrollo de las capacidades de cada niño.

En concreto, se baraja la apertura de un centro de día, potenciar las actividades educativas y talleres ocupacionales así como crear medidas de protección familiar con becas y microcréditos que permitan la permanencia del menor en su domicilio. Los menores que acuden al centro proceden de barrios situados a lo largo de la gran ruta asfaltada del aeropuerto. Se trata de un área superpoblada y con grandes problemas económicos que generan el fenómeno de los niños de la calle.
En Briviesca, la religiosa Dolores García es sobradamente conocía- Lleva más de dos décadas afincada en el continente negro y en varias ocasiones ha contado con la solidaridad burebana. Sus proyectos han conseguido financiación del Ayuntamiento briviescano y también de la Asociación de Amas de Casa Mencía de Velasco.

LOS COMIENZOS. Las Hijas de la Caridad abrieron en 1991 una casa Kinshasa para las hermanas enfermas y que viajan a sus países respectivos. Ello facilitó la observación del nacimiento de un fenómeno los niños de la calle del que hoy en día las estadísticas cuentan más de 20.000 menores solo en la capital del país. Aunque hay bastantes centros que se ocupan de ellos, no son suficientes para hacer frente a este número. Teniendo en cuenta que desde los orígenes de la Compañía, las Hermanas se han ocupado de los niños abandonados en los diferentes países, no podían dejar pasar este problema causado por la pobreza de las familias, los divorcios, el maltrato del otro cónyuge y las creencias en la brujería.

Los niños en la calle están expuestos a los abusos sexuales, sobre todo las adolescentes, el robo para poder alimentarse, la droga y los malos tratos. Para salir de esta espiral, se les ofrece la posibilidad de integrarlos en la familia ayudándoles en los estudios y apoyando a las familias con micro-proyectos según la situación. No obstante, para las problemáticas más complejas se articulan otros modos de intervención con equipamientos educativos en régimen de internamiento comenzado por lo más elemental, la higiene, la alimentación, la alfabetización y una formación profesional a su medida. El Estado autoriza los centros sociales pero no participa en el aspecto económico. Es por esta razón que las Hijas de la Caridad buscan financiación externa ya que si no se ayuda a estos niños antes de los 18 años, terminarán en las cárceles, en la prostitución, en la droga y muchos se conviertirán en verdaderos asesinos. Los burebanos y burgaleses que deseen conocer más detalles de la propuesta pueden hacerlo entrando en la web ayudacongo.blogspot.com.es  o en  www.covideamve.org.

Aprotaciones Ecónomicas:  COVIDE-AMVE Banco Pastor:
ES73 0075 00001 89 0606886830


Proyecto Niños de la Calle - COVIDE-AVE - Un poco de Historia del proyecto
EL CONGO

Las Hijas de la Caridad  trabajan en el Congo sobre todo en la zona del Ecuador. En 1991 abrieron una casa en Kinshasa para las hermanas enfermas y que viajan a sus países respectivos. Ello facilitó la observación del nacimiento  de un fenómeno los niños de la calle del que hoy en día las estadísticas cuentan más de  20.000 menores, solo en la capital del país Kinshasa. Aunque hay bastantes centros que se ocupan de ellos, no son suficientes para hacer frente a tal número.

Teniendo en cuenta que desde los orígenes de la Compañía, las Hermanas se han ocupado de los niños abandonados en los diferentes países, no podían dejar pasar este problema causado por la pobreza de las familias, los divorcios, el maltrato del otro cónyuge y  las creencias en la brujería.
Estos niños en la calle están expuestos a los abusos sexuales, sobre todo las adolescentes, al robo para poder alimentarse, la droga y los malos tratos a los que someten los más experimentados, a los nuevos que llegan.

La manera de hacer frente a este fenómeno es ayudar a estos niños y niñas a salir de este medio poco a poco, con la colaboración con ellos mismos; ofreciéndoles la posibilidad de integrarlos en la familia; ayudándoles en los estudios; y apoyando a las familias con micro-proyectos según la situación.

Si bien es verdad, para las problemáticas más complejas se articulan otros modos de intervención con equipamientos educativos en régimen de internamiento, desarrollando un proceso y facilitando los medios necesarios para una formación, comenzando por lo más elemental, la higiene, la alimentación, la alfabetización y una formación profesional a su medida.

El estado da permiso, pero no participa en el aspecto económico, es por esta razón que las Hijas de la Caridad, en adelante HHCC, buscan financiación externa, ya que si no se ayuda a estos niños antes de los 18 años, terminarán en las cárceles, en la prostitución, en la droga y muchos serán verdaderos asesinos. Todo esfuerzo de recuperar estos niños es un esfuerzo de colaboración de todos los que son sensibles a esta situación, cada uno desde su situación.

La intervención privada y concertada así su desarrollo es clave para el cambio de  estrategia de las políticas públicas del país, motivo por el cual se le da continuidad y se insiste en trabajar tanto con la población como con las autoridades locales, con objeto de sensibilizar sobre este fenómeno que en república Democrática del Congo está alcanzando cotas muy elevadas.

(Publicado en Diario de Burgos, día 20 de agosto del 2016)

El burgalés Ángel Garachana Pérez, presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras

Los obispos del país han elegido al Claretiano, nacido en Barbadillo de Herreros y gran conocedor de la situación social, política y eclesial de Honduras. 



Los obispos de Honduras han elegido al burgalés y actual obispo de San Pedro Sula, Ángel Garachana como presidente de la Conferencia Episcopal de aquel país, sustituyendo al Cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga. Nacido en Barbadillo de Herreros en 1944, Garachana es Misionero Claretiano y lleva trabajando en Latinoamérica desde 1972, con un pequeño parón en que fue Superior Provincial de los misioneros claretianos de Castilla. El obispo dice afrontar su nueva responsabilidad con la actitud del que sirve: «No es un privilegio. El cargo es carga, dice el refrán, y lo recibo con sencillez y ganas de trabajar. Mi labor es animar, coordinar y presidir el trabajo de los obispos en Honduras», explicó a algunos medios del país.

Fallece el obispo misionero que convirtió un barco en su palacio episcopal

    
OMPRESS-CÁDIZ (3-07-15)

Mons. Víctor de la Peña Pérez ha fallecido este miércoles 1 de julio en la Enfermería del Santuario de Ntra. Sra. de Regla de Chipiona, Cádiz, a los 82 años de edad, 62 de profesión religiosa, 56 de sacerdocio y 36 en la Misión de Perú, según informan sus Hermanos de la Orden Franciscana.
Fue un religioso de grandes valores personales, afable, sonriente y entregado siempre a su labor, tanto en la enseñanza en el Seminario de Martos como en su estancia en las Misiones de Perú.
Fray Víctor nació en Villaldemiro, Burgos, el 14 de septiembre de 1933. Sus padres, Amancio y Francisca, lo bautizaron en la Parroquia de Ntra. Sra. del Rosario del pueblo natal y fue confirmado en la misma Parroquia el 8 de abril de 1943. El 17 de septiembre de 1956 hizo su profesión solemne en el Santuario de Regla, donde también recibió las Órdenes Menores, el Diaconado y el presbiterado de manos de Mons. Antonio Añoveros el 3 de julio de 1959. Le consagró de Obispo Mons. Mario Tagliaferri, Nuncio Apostólico, el día 3 de julio de 1983, en Requena, Perú.
Realizó sus primeros estudios en la escuela de su pueblo natal e ingresó en la Casa que los franciscanos tienen en San Pantaleón, Cantabria, el 1 de septiembre de 1946. En San Pantaleón y en Martos completó los estudios primarios. Después, en Chipiona, realizó los estudios de Filosofía y Teología de 1953 a 1959. En Grottaferrata, Roma, hizo la Licenciatura en Teología y Pedagogía. De 1965 a 1967 se diplomó en Psicología en el Universidad Central de Madrid. Y en 1971 le dieron el título de Maestro de la nación peruana en Perú.
Realizó una gran actividad en la formación y enseñanza. Fue maestro de Hermanos no clérigos en Chipiona, San Pantaleón y Martos los años 1959-1972. En 1972 se fue a Perú donde desempeñó distintos cargos en la Enseñanza y la Pastoral, primero en Orellana y, después, en Requena. Allí fue Superior regular de las misiones del Vicariato durante 6 años. El 17 de diciembre de 1982 fue nombrado Obispo Auxiliar de Requena y en mayo de 1986 es nombrado Obispo Titular de Requena. De 1986 a 1992 fue Presidente de la Comisión episcopal peruana de Misiones.
En julio de 2003 se admitió en Roma su renuncia por motivos de salud y permaneció en Requena hasta marzo de 2004. Desde entonces, residió con la familia en Tarragona y apoyó a la Parroquia cercana de San Juan Bautista hasta que, en octubre del 2010, se trasladó a la enfermería de Chipiona. Hace unos meses la Fundación Cultura y Misión Francisco de Asís le había publicado el libro titulado “34 años en la Amazonia peruana”. En 2008 los obispos peruanos le condecoraban con la medalla de Santo Toribio de Mogrovejo por la trayectoria misionera de toda una vida.
Este misionero y obispo burgalés, Mons. Victor de la Peña, pasó 34 años en la Amazonía Peruana, como cuenta en su libro. Desde que llegara a Orellana, el 28 de diciembre de 1971 cumpliendo su deseo de ser misionero – “te has salido con la tuya”, le dijo su madre – en la vida del que fuera durante casi veinte años obispo de Requena se han sucedido mezclándose los siguientes verbos: Vayan-enseñen-curen-bauticen. Verbos que, según él mismo, resumían sus años de misionero.
Mons. Odorico Sáiz, su antecesor como obispo de Requena, le recomendó que lograra “movilidad”. Así fue como nació el “palacio episcopal flotante”. El 14 de octubre de 1986 se matriculaba en la capitanía de Iquitos, la legendaria motonave Granada, en la que este obispo franciscano recorrería innumerables veces los ríos, llevando biblias, lo necesario para los sacramentos, medicinas, azúcar, sal, café… porque el resto, pescado, yuca, arroz, lo facilitaban las comunidades que visitaban.
Estos viajes, narraba el obispo misionero, no sólo promocionaban la fe y eran una oportunidad para la celebración de los sacramentos, sino que eran una oportunidad para cuidar a los enfermos, animar a inscribir en el registro a los hijos que habían nacido para que no fueran “invisibles”, crear botiquines comunales, llevar ayuda de Cáritas...


"Entre los pucheros anda Dios"


"Es preciso soñar, volar muy alto aun con los pies llenos de barro."


Alegría y de plenitud que encuentro en mi camino de misionera.

Llevo 33 años en África entre Zaire, Guinea Ecuatorial Camerún y ahora de nuevo en RDC.

Siempre he trabajado en la escuela con niños y jóvenes pues soy una religiosa Concepcionista
Misionera de la Enseñanza. Como resumir tantos momentos y causas de alegría y esperanza, aún en medio del dolor y de las dificultades que tejen la vida. Quizás una frase lo dice todo:

"Es preciso soñar, volar muy alto aun con los pies llenos de barro."

Este año los superiores me han pedido trabajar en una residencia de jóvenes universitarias y con un grupo de mamas que desean mejorar sus condiciones de vida familiar, con una alimentación más equilibrada, mejor presentada, y más sana para sus familias, utilizando de forma nueva y variada los diversos y ricos productos de la zona.

La alegría y entusiasmo de estas mamas es una fuente de gozo y esperanza en mi misión.

Quien me hubiera dicho que entre pucheros iba a ser tan feliz y es que como decía Santa Teresa "entre los pucheros anda Dios"

El compromiso con las jóvenes de visita y comunión con los presos en la cárcel y con los
Huérfanos ha hecho que estas jóvenes miren un poquito más alto y se comprometan con quien a su lado vive circunstancias penosas.

Bueno creo que me he alargado mucho, si de algo sirve aquí está mi granito de arena.

Un abrazo. 

CON ELLOS VIVO LA SEMILLA DE LA FE

TIEMPO DE COSECHA

        En Tailandia es tiempo de la cosecha de arroz. Mucha es la lluvia y el calor que cada planta ha recibido hasta formar la espiga madura de arroz. 

          Y renace la alegría: “la tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios” (salmo 66).

          En mayo fui destinado a unos pueblos del nordeste de Tailandia, en la ribera del Mekong. 

          Hace más de un siglo unas familias de Laos “cruzaron a la otra orilla” para asentarse en 
nuevas tierras. Con ellos vino la semilla de la fe que creció al ser cuidada y compartida.

           Su fruto tiene el sabor peculiar de la zona. Soy testigo asombrado de la acción del Señor para valorar y agradecer. 

         Solo se descubre todo el arroz que hay, al meterse en el arrozal, pues a veces los hierbajos y cizañas ocultan no pocas espigas a los ojos del que se queda al margen. 

           Cómo no renovar la alegría confiada en el Señor “del arrozal” que cuida de la tierra, la riega 
y la enriquece sin medida y con entusiasmo volver a preparar terreno donde nuevas semillas 
darán su fruto.

José María Rodríguez Redondo
Diócesis de Burgos. Diócesis de Udon Thani (Tailandia)  

Encuentro PostCam4 en Tegucigalpa (Honduras)

Desde Honduras, Monseñor Rafael Cob García


Un saludo muy cordial desde la Capital dela república de Honduras  en Tegucigalpa.



          Después de haber pasado el domingo con la comunidad de las hermanas misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, la misma congregación que trabaja con sus hermanas en nuestra Parroquia del Triunfo y Boveras, Agradecemos su acogida en su casa general  junto al santuario de nuestra Señora de SUYAPA, donde me sentí muy contento con mucho gozo y fraternidad en la humildad y sencillez como en Nazaret

         El lunes iniciamos nuestro Encuentro Americano misionero  donde  han llegado   más  de 60 participantes,  Obispos de los departamentos de misiones de las Conferencias Episcopales y Directores de Obras Misionales pontificias.   

          La misa de inauguración fue presidida por el cardenal arzobispo de Honduras, Oscar Rodríguez, invitando a renovar el espíritu misionero ad gentes desde el pensamiento del Papa Francisco, conjugando en la vida eclesial  los verbos  Primear, involucrar, acompañar, salir y celebrar y  de no dejarnos robar la alegría de la misión. Después  de la presentación de los países  culminó el día con un encuentro festivo donde el folklore maya de Honduras nos deleitó con sus bailes y danzas
.
          Estos próximos veremos las Conclusiones del CAM 4 celebrado en Venezuela el año pasado para aplicarlo al trabajo misionero en América.

          EL segundo día de este encuentro misionero  americano,  donde participan representantes de los países de América del Norte  del Centro y del Sur, más de 20 países, es una representación de la universalidad de la Iglesia.

          En la mañana después del saludo a la Asamblea  del representante del CELAM, Mario Álvarez, invitó al trabajo de conjunto y unidos las Comisiones Episcopales con las OMP de los distintos países para responder al desafío de animación misionera  adgentes en los distintos niveles de región diócesis y parroquias o comunidades. Sino, estamos dando palos de ciego al aire.

          A continuación,  Mons. Guido Charbonnneau, Presidente de la Comisión Episcopal de misiones de Honduras centró sus palabras, en el compromiso de misión adgentes desde Americana Iglesia en salida misionera según la Evangelii Gaudium. Compartiendo desde la experiencia  en que las parroquias deben funcionar como, parroquia comunidad de comunidades.-parroquia samaritana, parroquia pascual y parroquia misionera.

           La segunda parte se trató de las Conclusiones del CAM4 COMLA9 a cargo de la comisión de OMP de Venezuela. Después de las síntesis de los foros celebrados  se dio a conocer las propuestas de los 5 ejes trasversales de la obra evangelizadora de la Iglesia Misionera.


1.      Eje del Discipulado.

2.      Conversión Pastoral

3.      Secularización

4.      Pluriculturalidad.

5.      Misión Adgentes



        En la tarde se realizó un trabajo  por regiones: 1.-Canada, Estados Unidos y México. 2.-America central-el Caribe  3.- Región Bolivariana y 4.- Región Cono Sur.

         Pidiendo a cada grupo sus tres acciones  pastorales  de los 5 ejes  priorizando siempre el eje de la Misión Adgentes. Concluyendo el día con la eucaristía  preparada este día por la región Bolivariana en la que está presente Ecuador. 

          Este tercer día del encuentro  misionero se inició con la oración y la eucaristía, en la reflexión  Mons. Vitoriano obispo en Costa Rica nos hace ver que hay valores donde vale la pena invertir porque crece como la fe y otros que los borra el tiempo, ver también que hay  realidades que tienen quizá mucha historia pero no tienen futuro y otras que tienen mucho futuro y es por las que hay que apostar es la misión adgentes. 
            La primera conferencia de la mañana nos la dirigió  Mons. Lui  Obispo de Trujillo (Honduras), cuyo tema  fue la Trasformación misionera de la Iglesia, entendiendo por trasformación de la misión, ir más allá, nuevos territorios y nuevos espacios sociales.

            A la luz de la Evangelii Gaudium en el capítulo primero, hizo hincapié en la Pastoral en conversión, no se pueden dejar las cosas como están, “porque siempre ha sido así “la fidelidad misionera garantiza la renovación eclesial en las diócesis y parroquias.

             La exhortación del Papa Francisco nos da actitudes para la renovación, con audacia y creatividad. 

            La Iglesia en salida, de puertas abiertas, es  para que puedan volver  los que salieron y puedan salir los que están dentro.

            La segunda parte de reflexión  importante del día  fue el plenario con los aportes de las distintas regiones del Continente de América.

            La Región Bolivariana  concretó sus propuestas en tres niveles:

 1.-Promover la dimensión misionera adgentes en la pastoral ordinaria de nuestras Iglesias, impregnando toda acción evangelizadora de modo que sea paradigma de la Iglesia.  Formación misionera de los candidatos  al sacerdocio, a los sacerdotes y vida consagrada y a laicos misioneros.


  • Consolidación y creación de los Consejos Misioneros  Nacionales y equipos misioneros en las diócesis  según la realidad de la Iglesia local.

2.-Cooperación de la Iglesia  en la Misión ad intra,

  •  Privilegiar la cooperación misionera con las Iglesias más necesitadas de nuestros países y continente, con ayuda espiritual, personal y económico

  •  Impulsar la parroquia misionera sirviéndose del carisma  fundacional del PUM para hacer a toda la diócesis misionera desde lo específico de la misión adgentes.

  •  Promover la Misión Permanente  en nuestras diócesis.
3.-Cooperacion misionera Ad extra
  • Envío de misioneros adgentes  con preferencia a Asia y África .de sacerdotes, religiosas y laicos  con preparación, formación, acompañamiento, envío y retorno.
  • Acompañamiento de Pastoral misionera a los emigrantes  e Inmigrantes  en sus diversas situaciones.

          Al finalizar el día,  pudimos visitar el Centro de Formación Misionera para América Central CEMAC, dirigido por los Padres Javerianos de Quebek. Donde nos explicaron cómo se forman los candidatos a la misión ad gentes  y ad intra, y escuchamos algunos bonitos testimonios de misioneros laicos que han salido de este centro y están en el continente de Asia.

         Ayer terminó el Encuentro Continental de directores de OMP y Representantes del área de Misiones de las Conferencias Episcopales celebrado en Tegucigalpa –Honduras.
La eucaristía de la mañana fue presidida por el obispo de episcopal de Brasil invitando a escuchar el llanto de Jesús  en tantos hermanos que sufren hoy y que esperan el mensaje de paz y esperanza de los misioneros ad gentes.       

          Después  en la mañana el secretario ejecutivo del CELAM, P. Felipe de Jesús de León Ojeda presentó la historia del CELAM  con sus distintas reestructuraciones que ha tenido respecto a la Pastoral misionera, nos presentó la misión y visión del CELAM, y los servicios que ofrece a las Conferencias Episcopales de Latinoamérica y el Caribe.
            
        En la tarde  el equipo de la Dirección  Nacional de OMP de Bolivia presentó el trabajo preparatorio para el CAM5 COMLA 10 que se celebrará en el 2018 en la ciudad de Sta. Cruz en Bolivia., después se trabajó por regiones  las propuestas para líneas  o ejes misiono lógicos para el CAM5.


  • En el contexto actual de nuestro continente ver a que a que nos impulsa el caminar misionero de nuestro continente, iluminados por Aparecida y la Evangelii Gaudium. 

            Los  dos Simposios misioneros a celebrarse fuera de Bolivia. El uno será en Puerto Rico del 28 de septiembre al 1 de octubre del 2015. Y el segundo a celebrarse en Paraguay  del 29 de febrero al 3 de marzo del 2016. En el 2017 serán los Congresos preCAM en cada país.

       Ya está publicada la oración del Papa Francisco para el CAM5.

    Bolivia como Iglesia anfitriona está entusiasmada de poder  celebrar en su tierra este evento continental misionero, y nos invitan a todos a prepararnos con tiempo con oración y reflexión.

    Finalmente se trabajó por países sobre cómo   crear  o consolidar los Consejos o Centros Nacionales de Misiones en las Conferencias episcopales y  el trabajo compartido y estrechamente unidos  con las OMP en cada país.

       En la noche se culminó con la Hora Santa y oración por las vocaciones misioneras.

Rogamos al Dueño de la mies que siga llamando a la misión  y encuentre jóvenes cristianos comprometidos y generosos que le sigan en la misión  con fidelidad.  


 Un cordial saludo,
Monseñor Rafael Cob García